
El perro rabioso saltó la reja y entró a la casa, alcanzando a morder el cuello del otro perro, ya viejo y desteñido por los años... los alaridos eran voraces y mi valentía inimaginable
- afírmemela por favor le dije y me dispuse a saltar la reja
él miraba impávido la escena
él era el carabinero, el guardián de la ciudadanía y yo la paseadora, la paseadora de mi perra
- tome a su perra señorita, yo tengo que ir
- no se preocupe yo voy, pero afírmemela que no quiero que se me muera
y así nos íbamos en cortesías mientras los perros peleaban a morir
él saltó
yo lo admiré
él salvó al perro
yo sonreí
él me trató de valiente
yo me sentí una loca
él me saluda al otro día
yo le respondo
él me mira impávido bajo la lluvia
yo le digo que son los gajes del oficio....
él espera siempre estoico los cambios de estación
yo sólo me arrastro al compás de mi perra
él recoje una flor para mí
yo se la acepto
él me hace sonreir
yo me río
yo me río con y de él
y él no se enoja
él me mira feliz y sonríe
yo lo miro feliz y sonrío...
sonrío de mi loca valentía y de esta extraña pseudo amistad que había nacido al ritmo del compás de una perra
un díaél se colgó de un árbol
para saciar mi pena que era insaciable
para parar las lágrimas que eran indomables
y pasó un radio patrulla
y el teniente justo lo encuentra
en el árbol
cual mono
en sus horas de servicio
y lo amonestan
y me río
y me río...
por Dios que me río...
él se subío un día a un árbol sólo para hacerme feliz
y yo...
no pude hacer otra cosa más que dejar en pausa mis lágrimas y ponerme a reir



