Cada vez que veo a Tomás pienso y espero con todo mi ser, que mi hijo se le parezca.
Él es simplemente mi perdición. Como casi nadie lo conoce, les cuento que debe de haber salido de algún cuento, si es que no es es el Principito en persona... Es un puntito, muy similar a un duende, rubio, crespo, tan crespo como sólo él puede ser y con unos hermosos ojitos de "tempestá" manipuladores y cómplices... que me cuesta no mimarlo...
Él es simplemente mi perdición. Como casi nadie lo conoce, les cuento que debe de haber salido de algún cuento, si es que no es es el Principito en persona... Es un puntito, muy similar a un duende, rubio, crespo, tan crespo como sólo él puede ser y con unos hermosos ojitos de "tempestá" manipuladores y cómplices... que me cuesta no mimarlo...
Cuando lo veo no puedo dejar de conmoverme... Es como si en él habitaran Dios y el demonio al mismo tiempo....
A veces, pareciera que el colúo se le mete en el alma y empieza a hacer travesuras que rayan en la maldad... Como que los dedos le pican por arrastrar a alguien del pelo, o acercarse dulcemente y golpearlo... Después de eso, corre donde mí, como si nada y me habla con sus ojitos diciéndome ¿me perdonas otra vez?... (Para esas ocasiones, su ángel de la guarda y compañía limitada me sugirieron hacerme la desentendida... que él arregle sus problemas... porque esta gallina polleruda no estará toda la vida para defenderlo...)
Él es tan inteligente, tan maravillosamente hermoso que ha sacado a flor de piel mis deseos tibios de ser madre....
Para él yo soy su mayor ejemplo... si reto a un niño, cual maestro-vieja-bruja enojona, él toma mi misma posición: manos en la cintura y empieza a retarlos en su chino mandarín, tipo ruso con ascendencia de armeo...
(Ambos sabemos que me está apoyando, que sin él, el castigo no surtiría el mismo efecto...)
(Ambos sabemos que me está apoyando, que sin él, el castigo no surtiría el mismo efecto...)
Somos como un espejo de dulzura y comprensión...
EN clases, él me ve trabajar, y sigue mi ejemplo poco convencional, del tipo, "Oh Capitán, mi Capitán"... Tomás, como destructor de corazones remendados, me mira y atraviesa con sus ojitos de agua... da vuelta su silla y sigue mis pasos, se pone en mi misma pose, intentando comprender el mundo desde su-mi-nuestra sillita retorcida... ... ¿cómo no amarlo?
¿Cómo no desarmarme y derretirme cual pedazo de mantequilla? si con nuestros ojitos nos decimos todo...
¿Cómo no desarmarme y derretirme cual pedazo de mantequilla? si con nuestros ojitos nos decimos todo...
Yo amo a ese niño como si fuera de mis venas... o mi sangre... él viene a llenar en parte el vacío que me provoca el dejar de ser dos... o tres... o los que hubiesen sido y nunca serán....
Con él me siento cómplice... Hace que me dé la sensación que en algún lugar del universo, existe un hombre, viendo a un niño, igual que yo, tan maravillado por lo que pueden llegar a hacer unos crespitos espectrales... incapaces de mantenerse ordenados en su cabecita loca... En algún lugar del mundo está ese hombre, que sueña con una pseudo maestra loca, cual crespos de mi niño...Esa soy yo... Una loca enamorada de lo que hace, enamorada de ese niño pequeño y de sus travesuras tantas...
¿Y saben qué? a veces, cuando duerme, su carita se torna tan pálida que se ven cómo las venas entretejen sus sienes, su frente y pómulos... y cuando le hago cariño, para que venga Morfeo y se lo lleve al país de los sueños, veo cómo se va entregando, como si yo formara parte de la historia y fuera una gran guardiana....
Y en el fondo de los fondos, claro que lo soy... Acabo de auto-denominarme la "guardiana de los niños" y la "princesa de las flores"... y la terca de las causas perdidas y la soñadora-empedernida que cree que los príncipes son azules y que para efectos de realidad se pintan con base de maquillaje color piel...
Esa soy yo, y ese niño, es mi Tomi, alias perdición o salvación, según con el cristal con el que lo mire....


