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Así como ya no se veía
Así como ya no se creía, Mauricio fue a la iglesia, arrodillado y sangrante a pedir perdón a Dios...
- ¿Qué hiciste, hijo...?
- Amé, padre, amé con toda mi alma...
- ¿Y cuál es el pecado...?
- Qué no es mi mujer...
El mismo cura le pasó la varilla para que nunca olvidara lo que había cometido...
- Que te azote tu esposa dijo el padre, sin misericordia...
Mauricio se levantó con las piernas temblorosas y llegó a casa...
Ahí estaba su buena y bella esposa...
Ahí estaba...
Y él con la varilla en mano, estaba dispuesto a contarle su horrible pecado, cuando ella lo miró dulcemente y le dijo
- Por fin te atreviste amor... no sabía cómo decirte...
Y así de la nada, ella se desnudó frente a él, tomó la varilla y empezó a golpearlo...
Lo que para ella era un nuevo placer; para él era el castigo y recuerdo, de la mujer que tanto amó, de la que mal que mal había sido y seguiría siendo la OTRA por la eternidad

2 comments:
Hya amores que matan, sin duda. Abrazos.
¿cómo?¿cómo?¿cómo?
no sabría si decir pobre de él o pobre mujer...
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