Sunday, October 21, 2007

ASUNTO ARREGLADO


Tic-tac
Tic tac
Tic tac
Tic tac
Por primera vez, Valentina había perdido el sueño… Los relojes que acunaron su niñez y velaron por ella por tantos y tantos años, hoy la habían despertado…
Salió de su pieza y fue a la sala de estar, tic tac tic tac tic tac… sonaban los relojes sin cesar… Y cuando miró a su alrededor, pensó que sería imposible acallarlos, pues eran tantos, tantos, como los que sólo podía tener algún duende de cuentos…
- Papá, papá, despierta…susurró Valentina... Los relojes no me dejan dormir…

Don Raúl, aun con los ojos medio pegados, se sentó en su cama como pudo a escuchar a su hija. Luego, con gran esfuerzo, se puso sus pantuflas y dirigió hasta la sala, donde lo esperaba su amada Valentina…
- Por Dios Valentina, mi Valentina… ¿Qué quieres que hagamos a esta hora?
- No lo sé papá… Tengo miedo… Apaguémoslos mejor. Sólo por esta noche…
Por favor…

Su padre, un hombre noble y bueno, que hubiese dado sus rodillas por su hija, fue a buscar su bata y una escalera para alcanzar todos los relojes de la casa…

Así, uno a uno, fueron apagando los relojes, y así uno a uno, dejaron de sonar…
El sonido del tic tac era cada vez más lejano,
y a cada minuto, un reloj cucú, moría en la sala…
Tic tac tic tac… sonaban los relojes
Y Tic tac tic tac, dejaban de sonar…
Como a las 5 y 38 de la mañana, cuando ya no hubo ningún reloj por apagar, Valentina le dio un beso a su padre en la frente y se fue de nuevo a acostar….
Tic tac
tic tac
tic...
Valentina se reincorporó desesperada… y corrió a los pies de su padre…
- ¿Los oyes? Le decía ¿los oyes?

El anciano la acarició dulcemente y sonrió... Y pese a saber que lo que le ocurría a Valentina era que por fin había escuchado el sonido de sus lágrimas, la acunó una vez más en sus brazos, como a una niña y le dijo:
- Tranquila, mi Valentina...
Mañana llamaremos a un gásfiter y asunto arreglado....

Saturday, October 13, 2007

Un....dos....tres.....por mí


-1...2...3...

- no mires po, le decía Clarita, no hagai trampa

- hueno, hueno -le respondía René.

-4...5...

-No escuches po, le decía Clarita

- Chita que eres complicada, si es sólo un juego...le decía René…


Pero como él la adoraba, se tapó los ojos y oídos...

1...2...3...4...5....6...7...8...9


TUUUUUUUUUUUUUUUUUUUT!!!!!!!!!!!!!!!! hizo el camión


Pero René no escuchó nada, pues estaba embobado pensando en dónde estaría su amada Clarita

Lo último que vio Clarita fue el frontis del camión…

Y lo último que pensó René era que, cuando la encontrara, le iba a estampar un manso ni que beso en la boca y luego saldría corriendo…
Total…
el enojo se le pasaría rapidito…

Ellos aún juegan como si nada… Afuera de sus casas… Día tras día, y año tras año...

Su inocencia y amor infantil, los mantiene alejados de todo, de la muerte, los camiones... y de unos padres viejos que lloran tarde a tarde, afuera de sus casas, en sus respectivas animitas…
Gracias Óscar por una foto hermosa