Thursday, October 26, 2006

érase una vez...


Ayer me recosté cansada... El ratoncito de los dientes me trajo unos dulzo-dientes de regalo, bien pequeños para que me los tomara con un arroz con leche, que me había hecho mi nana regalona a escondidas, para que no me retaran... El ratoncito me juró y rejuró que con eso iba a despertar en el mundo que yo quería...
No lo pensé dos veces y me zampé los cristalitos de colores... Deben de haber sido de castores o baratas, porque sabían bien raro... Y me sumergí en un largo sueño...
Mientras dormía me revolcaba cual foca con una marmota amiga, luego me salieron alas y volé y volé como una desquiciada hasta llegar al cielo. Ahí, entre las nubes, me salieron muchos pies, pues me convertí en ciempiés, y corrí y corrí hasta encontrar la nube donde estaba mi abuela...
Me aferré con toda mi fuerza a ella, pero no me veía, pues tomaba té con su amado. Mi otra abuela bailaba tango con su esposo, mi gran abuelo que nunca alcanzó a saber de mi existencia... Mi amiga mariposa... estaba sentada al borde de una nube y lloraba... Me acerqué a ella, reconocí sus ojos... y ella los míos...
Con mis patas la abracé y ella puso su ala alrededor mío... Lloramos las dos y el cielo entero se puso a llorar: Mi abuela y el señor misterio dejaron de tomar té, el tango cesó entre las nubes. Mi amiga colorina cedió su enorme melona roja y se instaló con su otra amiga con forma de flor y todas empezaron a llorar y a tejer ... Eran tiempos de lluvia en la Tierra...
Todos me miraron con ojos invisibles y llenos de una dulce melancolía...
Con los cabellos de mi Colorina y la seda de Mi Mariposa, empezaron a tejer una escalera... Una escalera invisible y grande para que por fin yo pudiera llegar a ellos... pudiera recostarme a sus pies y ser por fin, simplemente abrazada

1 comment:

fgiucich said...

Un sueño que debería ser interminable por sus hermosos colores. Abrazos.