Wednesday, October 25, 2006

juntas... dinamita

Desde la última vez que vomité intempestivamente una cosa negra, a mitad de la noche, asocié ese agradable acontecimiento con el deseo de mi amiga de convertirse en mariposa..
Y ayer, sentada en la mitad del cine, miraba angustiosamente cómo salir incólume de ese futuro percance que se enroscaba en mi garganta... Miré a mi amiga con compasión y le dije algo así como no puedo más y pedí permiso... La señora de al lado me miró con odio, pero al ver mi cara blanca cual fantasma y mis labios casi muertos, me cedió rápidamente la pasada junto a los otros 6 u 8 cinéfilos... Nadie dijo nada como si predijeran la gran tragedia... Una mano afirmó mi boca y la otra empujó la puerta...
Y ahí frente a mí, había un basurero salvador...
Le di las gracias a todos los reponedores del cine por poner un basurero en cada salida y comencé a entregarle todo lo que tenía... Mis sueños, mis miedos, mis lágrimas, mis amores... todo... Hasta un caracol salió bien apurado... y lloraba por sus antenas la pérdida de su tesoro...
Otra reponedora, me miró horrible, cual borracha, y me retó pidiéndome con cara de asco que me fuera a dejar mi historia a otro lugar...
Mientras trataba de explicarle que no podía, vio cómo salían nuevas mariposas del papelero, y duendes... Lentamente se compadeció y me dejó estar... Hasta que pude retomar el aliento...
Caminé como pude, junto a mi hada madrina hasta un lugar maravilloso, lleno de lujosas cerámicas y ansiosas bocas que añoran ser besadas... Escogí una dulce con forma de pato, como la mía, y seguí contándole historias...
Cuando por fin, todas las historias de ese día partieron... me vi reflejada en una fuente de agua, cual fantasma sin colores y con ojos invisible...
Esta vez era mi hora de contar historias... y que los otros las escucharan, pero mi amigo-hada , me agarró del brazo y empezó con un pincel dulcemente a pintar colores en mí... Recién supe que podía tener mejillas sonrosadas y ojos de tempestad...
Fue una gran tarde de no luna, con colores que iban y venían, con muchas ganas de reencontrar a mi abuela fantasma y compartir con ella canciones...
Chincurin cun quin cun chin curín cun quín...
Pero no, debía nuevamente llegar al castillo del mago, quitarme las alas, acostarme en la cáscara de nuez y esperar a que nuevamente los tres soles de mi vida, me dieran las buenas tardes...

2 comments:

En el bosque encantado... said...

Gracias por hacerme recodar esos momentos en los cuales entregué “mis sueños, mis miedos, mis lágrimas, mis amores... todo...” Algún dia espero visitarte en tu mundo…ahí nos veremos.
Un beso.
Pablo

fgiucich said...

Una magia estupenda muy bien escrita. Abrazos.