Sunday, September 03, 2006

Abuela 1 - YO - Abuela 2


Alguna vez en la vida, las tres mujeronas de la foto estuvieron vivas...
Eran grandes mujeres
Cada una con su tema, con su karma, con sus hijos y no hijos, con sus niñerías, implicara ello recordarlas o vivirlas... Y así suma y sigue, ahí estan las tres, una vuida, la otra casada y la otra sin saber siquiera qué implica el día después... con anhelos y espanta cucos... Porque todas tenían miedos... pero los enfrentaban de maneras distintas...
Un día, un hombre disfrazado de vinchuca le rozó dulcemente la nariz a una de ellas... Y ese fue el comienzo de la desaparición de la primera mujerona... Luisa Ester... En su estar, vino otro hombre a visitarla, se llamaba José Parkinson y dijo que nunca, pero nunca en la vida iba a abandonarla...
Creo que fue el único que cumplió su palabra y permaneció junto a ella hasta el fin de los tiempos...

Luisa y sus hombres...

Luego vino Nicanor Pulmonía y Esteban Insuficiencia- Respiratoria (Ojo: Apellido compuesto; nombre con estirpe...) Se la pelearon a muerte, y así tal cual, tan literal, ella desapareció...
Ella, José y las cartas, jugaron el último juego, en el cual mi abuela maestra se dejó ganar... Pobres hombres, Esteban, José y quizás cuántos más, se fueron de la casa contentos, como si le hubiesen ganado, jajajaja

María Eugenia, la segunda, sentada en la otra esquina, gran mujerona también, era adicta a los libros... Y al cuento de Juanito y el lobo... Ella gritaba "auxilio" y todos la socorrían, pero sólo quería un beso... Ella gritaba "socorro" y todos corrían... Y ella sólo quería un abrazo... Y así fueron pasando los gritos y los salvavidas... Y en una de esas, después de mil ambulancias, ya nadie le creyó...
Y fue justo esa vez, la definitiva... Agonizó lo suficiente como para limpiarme el alma de tanto llanto... Pero como buena burra, no tomó sus maletas al momento de partir, sino cuando se le dio la gana... Y ese no era el momento...
Me regaló el último rayo de sus ojos de "tempestá", su último respiro y el último sonido del tambor ese, mal llamado corazón... Y como buen final, dicen que el muro se abrió y apareció una luz, que le salió un enorme par de alas por la espalda y que dejó su silla de ruedas y se fue volando... Como el más lindo de los cuentos


La del medio... Esa soy yo
María Luisa
Mitad de la una, mitad de la otra... Y por más que intento, no puedo coser mis partes, soy sólo mitades y pedazos, así como de retazos de una alfombra o una colcha de colores, algo así como un arco iris barroco, barrococó, kikirikí, pío pío...
Vuelvo pues a mis raíces, a mi gente, a mi familia con alas...

Disfrazada de pollo, pequeño, amarillo, tiritando, listo para convertirme en una hermosa gallina o en un rico huevo frito...

Quién sabe...

Pero independiente de lo que se venga...

Adivinen pues, a quién le toca...

2 comments:

En el bosque encantado... said...

bellísimo Reina
Sólo que la última frase ...
no me asustes
Madre

fgiucich said...

Y alguna vez nos tocarà a todos. Abrazos.