
Hoy por fin, vienes a mí, amor... Hoy por fin te atreves a no temer...No sabes cuánto te he esperado...No sé si supiste que derribaron nuestro Magnolio, mi amor... ¿Lo recuerdas? Tengo que contarte que están construyendo un enorme edificio en su lugar.... La modernidad, supongo…
Amor mío, vida mía... No sabes cómo te recuerdo… Tú, a mi lado, amigo… sentado… , en mi casa, a la hora del té, a las horas del té, a los años del té… sin tocarme, sólo observándome y acompañándome…
Y esperabas, y esperabas… mientras mi esposo dormía…
Así creció el Magnolio y se alimentó de nuestra complicidad...Por fin nos vamos a encontrar, mi amor... Sé que habrá mucho que hacer y que tal vez aparezca tu esposa... O tal vez no...Pero pase lo que pase, ya no importa, mi amor... Hoy por fin vienes a mí... Casi al año de mi muerte. Y si tenemos suerte, tal vez, ahora sí seamos felices... Porque el cielo es tan grande y el amor de Dios tan inconmensurable, que haga que tu esposa cuando nos vea besarnos por fin, en una nube, no se espante y nos deje ser feliz…
En memoria de Pedro Sútter

