Monday, April 10, 2006

ML 26 06


Ahí estaba Jesús, colgando del rosario, como todos los días, como siempre... del espejo del auto...
Iba y venía con los vaivenes del auto...
A veces a ella se le olvidaba quién colgaba al final de la cruz y lo empujaba fuertemente, algunas de rabia y otras de risa...

A veces ambos olvidaban quién colgaba al final de la cruz, y se amaban suavemente, frente a Jesús, y en esos vaivenes iban entregándose, entre semáforos y pasajeros del transantiago asorochados...
Y todo era a veces...
Y a veces cuando ella lo hacía bailar y dar vueltas, y él recordaba su Celestial presencia, se enojaba y la miraba con cara de "qué falta de respeto"... Y lo dejaba quieto...
Lo que no sabía él, es que Jesús disfrutaba de esos vaivenes y se imaginaba que era algo así como ir a Fantasilandia...
Además, estaba un tanto aburrido de mirar siempre las mismas caras...
Un día, que Jesús observaba quiedo, a estos dos amantes, ella súbitamente tomó el rosario y lo puso mirando hacia afuera.
Él la miró enojado y lo volvió a poner en su lugar.
Jesús no tuvo tiempo de ver mucho, pero habían autos y semáforos, de esa perspectiva veía patentes y humo y patentes y más humo...
- ¿No crees que Jesús está cansado de mirarnos siempre las caras? Y lo puso nuevamente mirando hacia afuera... Sus rasgos eran tan imperceptibles que no lograron ver que Él estaba feliz... Y Jesús cuando escuchó la voz de aquella mujer, tan llena de nada, se dio cuenta que quizás, sólo volvería a verla, por la espalda, cuando ella pasara por casualidad, en algún otro auto...

3 comments:

. said...

un relato lleno de imagenes fijas pero que son muy profundas.

no se que esta pasando contigo pero espero que pase pronto.


un ABRAZOOOO apretado


tu amigo


ROANVACO

fgiucich said...

La búsqueda de nuestra espiritualidad tiene, muchas veces, caminos impensados. Abrazos.

Unknown said...

hola dejo saludines espero coincidir pronto