
- Señorita, por favor
- Espere un momento por favor, vamos por turno
- Si sólo quiero hacerle una pregunta
- ¿Me disculpa?
- No se preocupe
- Lo que pasa es que el doctor me mandó a hacer este examen para saber si estaba embarazada y no sé interpretarlo.
- Espere un momentito. Doctor, aquí hay una señooora (y le mira la mano) señorita que viene a que usted le diga si está embarazada. Un momento por favor, el doctor está ocupado. ¿Lo espera?
- Muchas gracias. Obvio que lo espero
Ahí la recordé. Nos fuimos juntas en el ascensor. Era una mujer grande, muy grande, y con una falda hermosa. Se miraba en el espejo con orgullo, luciendo toda su humanidad... y yo tímidamente me alegraba por ella y la envidiaba... Si tuviera un poco más de personalidad tal vez le hubiese dicho al Toño que no se casara, que aún lo amaba...que lo amábamos... y él se hubiese quedado con nosotras... pero agaché la mirada, como siempre... cuál cobarde... y seguí mi vida, sola, esperando mi turno para ver como estaba la Antonia, mi angelito huérfano...
Mientras yo divagaba entre el Toño y mi guata de siete meses, veo salir a un doctor muy joven y guapo (creo que voy a cambiar de ginecólogo). La señorita de la falda hermosa y gran humanidad salta de su silla y corre hacia él. Él abre el sobre, lee, baja sus lentes y le dice...
- Señorita Esperanza, al box 4
Y eso fue todo. Nunca supe si ella estaba embarazada o no. Sólo dió un salto y un pequeño grito. Y en un arrebato lo abrazó.
Salió tan segura como entró, y yo sin saber...
Tuve ganas de salir tras ella y seguirla por el ascensor, quería saber si era feliz. En el fondo quería saber porqué era feliz...
Mal que mal, con los años, me he vuelto de las personas que necesita de una fórmula mágica para vivir, una pócima para dormir, otra para la ansiedad y por qué no una receta para la felicidad...
¿Qué pensará la Antonia? ¿¿¿Estará o no estará embarazada???
Antonia por su parte, nadaba y estaba pendiende de esos tambores, a los que su madre había definido como corazón... Le gustaba mirar cómo cambiaba de color, cuál cambio de canal... Antonia era feliz... así porque sí... Como solía serlo Esperanza, antes de haber bajado la mirada frente al toño...
- Si la señorita Esperanza no está, que pase la señora Adela, por favor...
- No, sí estoy, disculpe. Lentamente me dirigí al box 4. La Anto me patió fuerte, como si me castigara...
- Es una contracción. Por favor, llamen a la obstetra.
- No, no se preocupe. Es sólo una advertencia... una advertencia loca...

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