Saturday, April 29, 2006


Cuestión de Fe

Cuando nos conocimos, yo era para ella una presa insignificante, de esas a las que les puedes lanzar tu veneno a distancia sólo por existir...

Y para mí, ella era. Sólo era... ¿Extraña? sí, ¿huraña? tal vez , ¿malas pulgas? también, pero quizás era simplemente porque había sido perro de demasiadas peleas...
Y un día, así como así, el rey de la selva dictaminó que el camaleón venenoso y el pollito mojado, debían aprender a trabajar juntos y sobrevivir en la remodelación de la selva...
Y resultó divertido...
Pudimos soportarnos.
Ella fue cambiando de colores y yo secando mis plumas... Ella se veía majestuosa e irreconocible y yo tenía un pelaje más amarillo y unas plumas fuertes, para que nadie me engullera...
Doy gracias al rey de la selva por obligarnos a trabajar juntas... El peor castigo fue el regalo divino...
Y así, el camaleón se convirtó en delfín y en tortuga y yo en una cría que tiene Fe ciega en su madre y compañera...
Y en esos cambios de piel, tocó que el camaleón se convirtió en pollito... y yo en una gran gallina, para acogerla bajo mis plumas...
A veces ambas éramos oseznos y jugábamos cual cachorros en el pasto...
Esto sí que era un regalo...

Mientras en la selva todos esperaban una casería fulminante, el camaleón de colores y el pollito mojado eran amigos a toda prueba... Camaleón amaba con todo su ser a Pollito y Pollito le retribuía del mismo modo...
En esto delas transformaciones a veces se convirtieron en caballos y otras en águilas...
Pero siempre estaban juntos, y siempre felices...
El pollito tomó el coraje del tigre para defender a su camaleón y el camaleón se dio cuenta que podía ser pájaro, hormiga, tortuga y nada pasaría...

Un día, cuando ya vivieron lo suficiente juntos... el camaleón dejó todos sus pelajes y sus animales y se fue...
El pollito entonces se convirtió en conejo, en delfín y en muchas otras criaturas, pero nunca fue igual, como lo fue con camaléon de colores...
Así cayeron las hojas en la selva, y vinieron tormentas y tiempos de calma...
Y Pollito y Camaleón, sólo se veían en sueños…
Los vientos trajeron consigo la noticia que Camaleón
se había ido a vivir a un terrario, donde un dueño le dio agua y comida, tierra y luz... pero eso no bastaba... Si tan sólo hubiese conocido a Camaleón...
Camaleón era más que eso.
Camaleón era libre, si lo recuerdan...
Y así como no bastaba... de un edificio... saltó....
Todos dicen que murió. Pero yo creo en mi alma, que ahora es mariposa.... en efecto, no hay muchas diferencias entre un camaleón y una mariposa... entre un pollo y un camaleón, ni un león, ni una hormiga...
Hoy, mi amiga Camaleón es una mariposa... y un Ángel... porque todos podemos ser lo que queramos... Delfines conejos... murciélagos o moscas...
Es cuestión de FE

Monday, April 10, 2006

ML 26 06


Ahí estaba Jesús, colgando del rosario, como todos los días, como siempre... del espejo del auto...
Iba y venía con los vaivenes del auto...
A veces a ella se le olvidaba quién colgaba al final de la cruz y lo empujaba fuertemente, algunas de rabia y otras de risa...

A veces ambos olvidaban quién colgaba al final de la cruz, y se amaban suavemente, frente a Jesús, y en esos vaivenes iban entregándose, entre semáforos y pasajeros del transantiago asorochados...
Y todo era a veces...
Y a veces cuando ella lo hacía bailar y dar vueltas, y él recordaba su Celestial presencia, se enojaba y la miraba con cara de "qué falta de respeto"... Y lo dejaba quieto...
Lo que no sabía él, es que Jesús disfrutaba de esos vaivenes y se imaginaba que era algo así como ir a Fantasilandia...
Además, estaba un tanto aburrido de mirar siempre las mismas caras...
Un día, que Jesús observaba quiedo, a estos dos amantes, ella súbitamente tomó el rosario y lo puso mirando hacia afuera.
Él la miró enojado y lo volvió a poner en su lugar.
Jesús no tuvo tiempo de ver mucho, pero habían autos y semáforos, de esa perspectiva veía patentes y humo y patentes y más humo...
- ¿No crees que Jesús está cansado de mirarnos siempre las caras? Y lo puso nuevamente mirando hacia afuera... Sus rasgos eran tan imperceptibles que no lograron ver que Él estaba feliz... Y Jesús cuando escuchó la voz de aquella mujer, tan llena de nada, se dio cuenta que quizás, sólo volvería a verla, por la espalda, cuando ella pasara por casualidad, en algún otro auto...

Tuesday, April 04, 2006

El box 4


- Señorita, por favor
- Espere un momento por favor, vamos por turno
- Si sólo quiero hacerle una pregunta
- ¿Me disculpa?
- No se preocupe
- Lo que pasa es que el doctor me mandó a hacer este examen para saber si estaba embarazada y no sé interpretarlo.
- Espere un momentito. Doctor, aquí hay una señooora (y le mira la mano) señorita que viene a que usted le diga si está embarazada. Un momento por favor, el doctor está ocupado. ¿Lo espera?
- Muchas gracias. Obvio que lo espero

Ahí la recordé. Nos fuimos juntas en el ascensor. Era una mujer grande, muy grande, y con una falda hermosa. Se miraba en el espejo con orgullo, luciendo toda su humanidad... y yo tímidamente me alegraba por ella y la envidiaba... Si tuviera un poco más de personalidad tal vez le hubiese dicho al Toño que no se casara, que aún lo amaba...que lo amábamos... y él se hubiese quedado con nosotras... pero agaché la mirada, como siempre... cuál cobarde... y seguí mi vida, sola, esperando mi turno para ver como estaba la Antonia, mi angelito huérfano...
Mientras yo divagaba entre el Toño y mi guata de siete meses, veo salir a un doctor muy joven y guapo (creo que voy a cambiar de ginecólogo). La señorita de la falda hermosa y gran humanidad salta de su silla y corre hacia él. Él abre el sobre, lee, baja sus lentes y le dice...
- Señorita Esperanza, al box 4

Y eso fue todo. Nunca supe si ella estaba embarazada o no. Sólo dió un salto y un pequeño grito. Y en un arrebato lo abrazó.
Salió tan segura como entró, y yo sin saber...
Tuve ganas de salir tras ella y seguirla por el ascensor, quería saber si era feliz. En el fondo quería saber porqué era feliz...

Mal que mal, con los años, me he vuelto de las personas que necesita de una fórmula mágica para vivir, una pócima para dormir, otra para la ansiedad y por qué no una receta para la felicidad...

¿Qué pensará la Antonia? ¿¿¿Estará o no estará embarazada???

Antonia por su parte, nadaba y estaba pendiende de esos tambores, a los que su madre había definido como corazón... Le gustaba mirar cómo cambiaba de color, cuál cambio de canal... Antonia era feliz... así porque sí... Como solía serlo Esperanza, antes de haber bajado la mirada frente al toño...

- Si la señorita Esperanza no está, que pase la señora Adela, por favor...
- No, sí estoy, disculpe. Lentamente me dirigí al box 4. La Anto me patió fuerte, como si me castigara...
- Es una contracción. Por favor, llamen a la obstetra.
- No, no se preocupe. Es sólo una advertencia... una advertencia loca...