
Ahí está la magia de esconder...
Nadie sabe que debajo de mis lentes, escondo un horrible hematoma... ayer mi esposo estaba un tanto alterado, por los tacos y un nuevo proyecto que le impusieron en el trabajo, pero yo lo entiendo, en este Santiago loco, cada día la vida es más difícil....
Lo bueno de esto es que nadie me cuestiona, porque soy la jefa, y trabajo con anteojos hasta en invierno... Mis empleados me conocen y nada cuestionan... Gracias a Dios...
El invierno pasado tuve que sacar a la venta un modelo retro, de esos en que todos parecemos primos hermanos de las moscas o los mapaches... Recuerdo muy bien ese viernes; mi pobre monito chocó su auto nuevo, el que tanto esfuerzo nos había costado comprar. Es entendible que tuviera rabia... Y en ese abrazo contenedor que quise darle, sin querer me empujó hacia el lado y caí en seco en la esquina de la mesa... Fue mi culpa, por supuesto, cómo no entendí que él estaba mal, quién me manda a darle un abrazo...
Fue así como se impuso poco a poco esta nueva moda... con los anteojos comunes no lograba esconder mi herida...
Gracias a Dios nos ha ido muy bien en la tienda, para mí, mi familia es lo primero y soy muy feliz con mi monito lindo, el pobre, lo ha pasado tan mal... Por suerte nos tenemos el uno al otro, y nos amamos tanto...
El otro día, el mono se enojó conmigo, y me sentí mal, pero tenía razón en tratarme así, qué tenía yo que hablarle de la Olivia... Ella es mi vendedora número 1 y muy responsable y no ha ido a la tienda hace una semana. No le he vuelto a hablar del tema al monito y todo está mucho mejor, trato de atender a mi esposo como se lo merece, si es tan lindo mi amor...
Sin decirle, fui a ver a la Oli... No me quería abrir la puerta, la patúa... Cuando la vi, casi se me cayó el pelo, tenía la cara hinchada y unos puntos en la cabeza...
Se quedó parada en la puerta por unos instantes y luego se abalanzó sobre mí... Lloraba desconsoladamente...
Le pregunté si había sido Óscar, y agachó la cabeza (huevón de mierda, pensé).
Luego le dije, que lo sentía mucho, pero que tenía que ir el lunes a buscar sus cosas. Ella abrió grandes sus ojos, sin entender nada...
Pero yo no podía hacer otra cosa.
Mal que mal ella es mujer y tiene que hacerse respetar, la cobarde...

1 comment:
Más que una fábrica de lentes, esto parece una zaranda de golpes. Y pensar que es habitual. Abrazos.
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