Hoy me llegó una carta certificada... tengo que ir a testificar... Una paciente me ha acusado de acoso... y por supuesto, mi honorabilidad en el hospital se fue a las pailas.
Según su abogado, le provoqué un daño irreversible. Qué ironía...
Yo sólo me preocupé por ella...
Aún recuerdo cuando la vi por primera vez, estaba con los labios apretados y los puños cerrados, dispuesta a morir... Dándose por vencida y justificando su abandono, sus ojeras y su vida miserable por ser bipolar...
¿Cúantas veces habrá querido cortarse las venas?
¿Cuántas lo habrá logrado?
Esa niña llegó a mí pidiendo auxilio...
Y yo, buen ser humano, si es que se puede ser, me preocupé por ella... Sólo eso...
Tmabién creo, le di fuerza y valor.
Y fue tal el valor, que perdí su rastro.No hay marcas de su angustia, ni de sus temores...
Hace un par de días, la vi, en la calle, acompañada... Iba muy pintada y se reía... Esa sonrisa vacía por la cual algunos no podemos dejar de sentir una infinita lástima...
De todos modos me alegré de verla, pero ella sólo agachó la mirada... Yo estaba cansado, había tenido un largo turno y sólo quería dormir... Y si no me había saludado, qué más daba... Total, una de mis reglas es enfrentar a los pacientes como son; acepetarlos, respetarlos y quererlos tal cual, por muy odiables que sean o muy insensatos que parezcan, siempre las personas tienen algo maravilloso que enseñar... y yo nunca voy a dudar en descubrirlo...
Y así era ella, siempre me había inspirado un cariño especial... por ser tan agresiva y desvalida, tan niña, tan pobre... y sobre todo, me sobrecogía por llevar el apellido Bipolar...
Tal vez esa era mi posibilidad de redimirme...
Mal que mal ella y mi hija llevaban el mismo apellido...
La única diferencia es que a ella quizás la vuelva a ver el jueves en el comparendo, y a mi hija nunca más, porque naufraga muy sola, en algún lugar del limbo...

1 comment:
Un cuento lleno de connotaciones: como Jesús (redentor crucificado), la locura, la hija muerta. Me gustó. Abrazos.
Post a Comment