Sunday, November 27, 2005

Pa´ los santitos...


Su mamita siempre le decía: Mijita eso de los amores no es pa´ usté. Quédese conmigo haciendo los trajecitos de los santitos, mire al pobre San Antonio, se le peló toda su cabecita de tanto tenerlo patas pa´ arriba.
Hueno mamita, yo la ayudo, le respondía ella y cosía y cosía y sudaba la gota gorda al tratar de enhebrar esa aguja maldita, para coserle la tuniquita a San Bartolomé, pero bueno, ese era su destino, el que su mamita le había dejado clarito como el agua pura, desde que nació…
Un día, mientras cosía, detrás de la tiendita donde se guarda el cáliz y esas cosas, escuchó ruidos y se asomó despacito despacito, pensando que a lo mejor algún santito venía a cumplirle los deseos. Pero no, era un hombre de carne y hueso, harta carne y harto hueso, grandote, grandote, rezando, pidiéndole a San Expedito, el patrono de los imposibles, que le consiguiera una mujercita, de esas huenas, de las que no se ven mucho, pero hay por algún lugar. La Marita lo miraba con gran curiosidad, porque hombres de cerca ella jamás había visto, Dios la salve de cometer tal pecado… pero bueno, ella estaba cosiendo, como la mandó su mamita, y él fue el que se le apareció, además no la había ni visto… ¡Auch! Dijo la Marita cuando se clavó de manera soberana la aguja en el dedo, hasta más allá de la mitad de la mano, mientras miraba a ese medio pedazo de hombre que tenía arrodillado casi a sus pies...
- ¿Quién anda ahí? Preguntó Raimundo cuando oyó el quejido de Marita, y ella salió con los ojos hacia abajo, llenos de lágrimas y con las rodillas que se le quebraban por tener a un hombre tan tan guapo y tan cerca…
- ¿Qué está haciendo acá? ¿Escuchando los rezos ajenos?
- No, no. Sólo le coso la tuniquita a mi santito, no ve que se le descosió con la procesión del otro día…
- Ah disculpe, es que me agarro de sorpresa. Raimundo, para servirle - y le tendió su mano dura, grande, y la miró con tanta gracia, que a la Marita le flaquearon las piernas…
Él se rió de ella y su cara de espanto y le dijo entre carcajadas: “Parece que no hubiera visto un hombre en su vida"- y ella turbada, bajaba la mirada, y reía, como si eso no fuera cierto…
En eso, se escuchó el chirrido de la puerta lateral de la iglesia y Marita abrió aún más sus ojitos y le dijo a Raimundo, "un gusto, un gustazo, pero me tengo que ir, si quiere mañana nos vemos por estos mismos lados y aprovecho de coserle el botón ese de su camisa…"
A todo esto, a él le había hecho tanta gracia esto de Marita, que se prometió a él mismo, volver al día siguiente… "Marita, se dijo él…" "Raimundo se dijo ella…"
Cuando su mamá la vio, Marita estaba muy turbada, respiraba rápido y tenía las mejillas coloradas.
- Hijita, te ves mal, parece que las calenturas te van a matar…
- Es sólo que estoy cansada mamita…
- A la cama…
- Mamita…
- A la cama. Mañana en la mañana, partiré al pueblo para comprarte esos remedios que te hicieron tan bien la otra vez…
- Bueno mamita.
- Y no te vayas a levantar.
- No mamita.
Como esos días eran de procesión, casi nadie andaba por la iglesia, no había curas, ni devotos, todos iban a festejar el día de todos los santos, y los no tanto… El asunto es que Marita estaba sola, como el día de ayer, ardiendo de calentura, esperando a que apareciera Raimundo…
Ese día él fue temprano a la iglesia. Le había caído en gracia esa niña y no había podido dormir pensando en ella, en la camisa sudada que llevaba para que le cosiera y en que tenía hambre y sed y no conocía a nadie en el pueblo con quien hablar… Ella por su parte, a pesar de las órdenes de su madre, se levantó, y lo esperó en la misma salita que el día anterior.
Y empezaron a hablar, de iglesias y demases y entre dimes y diretes se dieron cuenta que compartían tanto, tanto, tanto, entre ello, la creencia por los santos…
En eso, ella le recordó que debía coserle la camisa.
Y él se la quitó…
Ella lo miraba de reojo, su espalda enorme, sus brazos grandes, su pecho…Su cuerpo enterito, enterito… Él reía y Marita cosía y suspiraba, cosía y suspiraba… Y por miedo a que él se fuera a ir, ella cosía y cosía, repasando todas las costuras de la camisa, una y otra vez… Cuando ya se hizo tarde, Raimundo se puso la camisa y no pudo menos que reír al pensar que pesaba como medio kilo más de tantas costuras que llevaba… y más encima el pobre santito que se había quedado sin su hilo de oro por este hombre descosido…
- ¿Mañana a la misma hora?
- A la misma hora Marita
- Y tráigame todo lo que no tenga costura en su casa, y seguimos con la plática
- Hasta mañana Marita
- Hasta mañana don Raimundo.
- Ja, ja, ja... Raimundo Marita...
-Raimundo... Raimundo...
Otra noche, y otras mil calenturas… Pobre Marita, la fiebre la consumía… Su madre volvería al día siguiente al pueblo, porque al parecer ese remedio no le iba a servir para cómo estaba la niña.
Otro día y Marita tenía unas ojeras caballas, cómo no, si con los calores que hacía, no podía cerrar pestaña…
Raimundo esta vez trajo sus jeans, todos rotos, como esa nueva moda traída de la capital… y como el día anterior, se los tuvo que sacar para que Marita cosiera…
Pobre Marita, no podía concentrarse en la costura. Dios te salve María… ¡Habráse visto un hombre tan relindo!…
Y Raimundo por su parte, no podía evitar mirar a Marita, y sentir cómo su cuerpo reaccionaba frente a ella, a su sudor, a su afán de coser algo sin poder mirar, que la agarró por detrás y le dijo: “Ya pues Marita, cortémosla, estamos grandecitos… ("Grandecito…" "Válgame Dios", pensaba Marita, mientras lo sentía por la espalda…)
Y Marita se dejaba llevar…Fue así como Raimundo, le sacó la túnica a San Ignacio de un solo tirón y recostó a Marita…Ella, por su parte, se dejaba querer y sudaba y sudaba mientras recordaba las palabras de su madre… “Eso de los amores no es pa usté….”
“No importa Mamita, pensaba Marita. Mientras usté vaya al pueblo a buscarme una cura, y yo me quede aquí cosiendo, pa´ mis santitos…

14 comments:

Menta said...

Entre inocencia y fiebre,entre pecado y virginidad....entre la carne y la vehemencia....
Un buen cuento con una chispa de humor negro.
Me gusto.
Un abrazo para ti.

. said...

me gusto mucho el cuento, el lenguaje, la descripcon de las sitiaciones y ambientes.

creaste una linda admosfera y tienes un humor negro encantador

que estes muy bien

saludos

ROANVACO

Unknown said...

hola vine a saludar pero ya no encontre la pizarra.... como has estado?... regreso a leer los cuentos.

Aullido.

. said...

y algo nuevo cuando?....



ROANVACO

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Creo que se le olvido mencionar el rumor de Ángeles revoloteado y lanzando pétalos de jazmines sobre ellos.
Todo un placer pasar por aquí y gracias por la visita e invitación
Todo lo mejor para Usted.

Unknown said...

Hola !
Gracias por tu visita, eres bienvenida...
Namaste!!

Menta said...

Dejando un saludito...ya espero nuevas letras!
Abrazo.

Rantes said...

después de leer tu relato he pensado levantar mi veto a los templos y empezar a visitarlos...
tal vez encuentre alguna costurera...

me encantó tu cuento, saludos
chau

fgiucich said...

Gracias por visitar mi casa. Volveré. Saludos.

. said...

ya pues..... algo nuevo pronto.



Saludos



ROANVACO

fgiucich said...

Volví y me encuentro con un relato bien llevado con una fuerte carga de erotismo y excelente humor. Abrazos.

En el bosque encantado... said...

van a volver...
ya van a volver... lo que pasa es que los personajes se fueron de paseo y no han vuelto... Ninguno...
pero...
ya van a volver...

Unknown said...

Hola!
Dejando huella deseo que pases una linda Navdiad que el universo te colme de Bendiciones
Namaste!

Unknown said...

hola mujercita vine a desearle una feliz navidad y que sea tan prospero el año que viene.

nos miramos por aqui andare como caracol cambiandome de lugares asi que por aqui paso.

saludos.