
Regalo de Dios, regalo de Dios…pensaba Gumersinda… regalo de Dios eran las palabras con las que ella cargaba hace 43 años… este hijo debe ser un regalo de Dios…
Y así, de repente, en un dos por tres, pasaron por su mente, todas las cosas que había vivido con Gabriel, y recordó con furia en sus oídos, las palabras tan odiadas: “regalo de Dios”
Si fuera por esas palabras, no importaría que ese hijo fuera el resultado de una violación, del mejor amigo de su hijo, que había llegado a la fiesta equivocada, en una noche en donde las copas y los ácidos estaban en las bandejitas de canapés…
Regalo de Dios fue cuando contó la noticia, y su hijo la despreció y se fue de la casa, por la vergüenza… porque ella por ser como era debió de haber provocado al Julio…
Regalo de Dios, cuando dio a luz, sola, como una perra…
Pero pese a todo, ahí estaba ella, al pie del cañón, y más encima poniéndole Gabriel al niño, ese era nombre de ángel, ¿cómo le iba a fallar?… y él, por su parte, para probarla, le mordía el pezón, con fuerza y con rabia, hasta hacerla sangrar…
Ese fue el primer y único vínculo entre Gumersinda y Gabriel, su hijo y el hijo de Julio, el amigo de su ex hijo…
Y así suma y sigue… con Gabrielito, este niño con nombre de ángel, que la miraba con odio y la hería con sus palabras, con sus ataques y arrebatos...El mismo niño que le pegaba a sus compañeros, sólo para hacerlos llorar… que urdía finos planes para aterrar a sus profesoras y a su madre, su buena madre, su pobre madre... Ese era Gabriel, que un día cualquiera desertó como dijo él, o lo echaron, como dijeron en el colegio, por encerrarse en el baño con la Panchita, quien no ha querido hablar desde ese día...
Gabrielito, Gabrielito, tantos líos que le daba a su madre, y tan buena ella... Y así como lo fueron del colegio... un día se fue de la casa...
"Pobre Gume", decían los vecinos y todos los que la veían , se lamentaban de esta pobre mujer, que a simple vista estaba sin consuelo, por la pérdida de su hijo…
Por su parte, (y esto nadie lo sabía), Gumersinda vivía feliz desde que su hijo, -regalo de Dios, como le habían dicho los conocidos cuando quedó esperando- , la había abandonado…
Podía pasear, cantar, salir y hasta dormir en paz, sin miedo a que él se le apareciera por la noche a amedrentarla o a ahorcarla, o a estar a merced de lo que el niño quisiera…
Así era Gabrielito, su hijo, el “famoso” regalo de Dios…
Y en una de esas casualidades, en una mañana cualquiera, o no tan cualquiera, doña Gumersinda fue a cobrar su pensión al mismo banco en donde Gabrielito iba a trabajar…
- Todos los hueones al suelo, gritó Gabrielito (sin reconocer a su madre)
Y su madre lloraba boca abajo sin consuelo…
- ¡¡¡Cállese señora!!!, le gritaba Gabrielito con el pasamontaña corrido, o la mato…
Y la señora lloraba a moco tendido
- ¡¡¡¡Le dije que se calle!!!!
Y la señora lloraba y lloraba…
- Le dije… le dijo Gabrielito y disparó…
En ese momento Gumersinda se dio vuelta y miró a su hijo con infinito amor
- Gracias Gabrielito...
Y todo porque ella como buena ex cristiana, si bien no podía despreciar un regalo de Dios y no podía quitarse la vida para no ir a parar al infierno… deseaba de todo corazón que Alguien la ayudara…
Y ese alguien fue Gabrielito, su niño, con nombre de ángel, el que le regaló el cielo, la devolvió a la fe, y le quitó el odio, la vergüenza, la rabia de tener un hijo del diablo…

2 comments:
creo que hoy en el paseo ahumada conoci a Gabrielito, lo vi repentinamente cuando paso corriendo por mi lado arrancando con una bolsa........
Quede estremecida... sin palabras.
Un abrazo.
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