Sunday, November 20, 2005

Gabrielito...


Regalo de Dios, regalo de Dios…pensaba Gumersinda… regalo de Dios eran las palabras con las que ella cargaba hace 43 años… este hijo debe ser un regalo de Dios…
Y así, de repente, en un dos por tres, pasaron por su mente, todas las cosas que había vivido con Gabriel, y recordó con furia en sus oídos, las palabras tan odiadas: “regalo de Dios”
Si fuera por esas palabras, no importaría que ese hijo fuera el resultado de una violación, del mejor amigo de su hijo, que había llegado a la fiesta equivocada, en una noche en donde las copas y los ácidos estaban en las bandejitas de canapés…
Regalo de Dios fue cuando contó la noticia, y su hijo la despreció y se fue de la casa, por la vergüenza… porque ella por ser como era debió de haber provocado al Julio…
Regalo de Dios, cuando dio a luz, sola, como una perra…
Pero pese a todo, ahí estaba ella, al pie del cañón, y más encima poniéndole Gabriel al niño, ese era nombre de ángel, ¿cómo le iba a fallar?… y él, por su parte, para probarla, le mordía el pezón, con fuerza y con rabia, hasta hacerla sangrar…
Ese fue el primer y único vínculo entre Gumersinda y Gabriel, su hijo y el hijo de Julio, el amigo de su ex hijo…
Y así suma y sigue… con Gabrielito, este niño con nombre de ángel, que la miraba con odio y la hería con sus palabras, con sus ataques y arrebatos...El mismo niño que le pegaba a sus compañeros, sólo para hacerlos llorar… que urdía finos planes para aterrar a sus profesoras y a su madre, su buena madre, su pobre madre... Ese era Gabriel, que un día cualquiera desertó como dijo él, o lo echaron, como dijeron en el colegio, por encerrarse en el baño con la Panchita, quien no ha querido hablar desde ese día...
Gabrielito, Gabrielito, tantos líos que le daba a su madre, y tan buena ella... Y así como lo fueron del colegio... un día se fue de la casa...
"Pobre Gume", decían los vecinos y todos los que la veían , se lamentaban de esta pobre mujer, que a simple vista estaba sin consuelo, por la pérdida de su hijo…
Por su parte, (y esto nadie lo sabía), Gumersinda vivía feliz desde que su hijo, -regalo de Dios, como le habían dicho los conocidos cuando quedó esperando- , la había abandonado…
Podía pasear, cantar, salir y hasta dormir en paz, sin miedo a que él se le apareciera por la noche a amedrentarla o a ahorcarla, o a estar a merced de lo que el niño quisiera…
Así era Gabrielito, su hijo, el “famoso” regalo de Dios…
Y en una de esas casualidades, en una mañana cualquiera, o no tan cualquiera, doña Gumersinda fue a cobrar su pensión al mismo banco en donde Gabrielito iba a trabajar…
- Todos los hueones al suelo, gritó Gabrielito (sin reconocer a su madre)
Y su madre lloraba boca abajo sin consuelo…
- ¡¡¡Cállese señora!!!, le gritaba Gabrielito con el pasamontaña corrido, o la mato…
Y la señora lloraba a moco tendido
- ¡¡¡¡Le dije que se calle!!!!
Y la señora lloraba y lloraba…
- Le dije… le dijo Gabrielito y disparó…
En ese momento Gumersinda se dio vuelta y miró a su hijo con infinito amor
- Gracias Gabrielito...
Y todo porque ella como buena ex cristiana, si bien no podía despreciar un regalo de Dios y no podía quitarse la vida para no ir a parar al infierno… deseaba de todo corazón que Alguien la ayudara…
Y ese alguien fue Gabrielito, su niño, con nombre de ángel, el que le regaló el cielo, la devolvió a la fe, y le quitó el odio, la vergüenza, la rabia de tener un hijo del diablo…

2 comments:

. said...

creo que hoy en el paseo ahumada conoci a Gabrielito, lo vi repentinamente cuando paso corriendo por mi lado arrancando con una bolsa........

Menta said...

Quede estremecida... sin palabras.
Un abrazo.