Saturday, October 01, 2005

No hay peor ciego que ...


Y así fue. Todas se casaron y fueron relativamente felices.
Mientras yo esperaba a que llegara mi príncipe, porque así decían las cartas. Él llegaría, me vería y sería fulminante, absolutamente irrevocable y fulminante... Dijo la bruja que eso se llama "estar predeterminados". Hoy tengo 83 años y 1543 dudas que me susurran que los príncipes tal vez no existan y para colmo no son azules...El único hombre que recuerdo llegó a mi puerta, fue un mendigo, que me miró, sonrió y cayó desmayado. Y yo como buena mujer de bien, grité y lo corrí a escobazos.
Mire que venir a desmayarse en mi puerta el viejo picante...

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