Sunday, September 25, 2005


PLAY
El dibujante contemplaba mudo a la que fue su amada. Dibujaba ahora procurando mantenerse impávido ante la devastadora escena.

Y ahí estaba ella, con su cuello abrazado por un collar de alambre de púa que la sostenía fuerte, muy fuerte contra el techo: se podían apreciar todas las incrustaciones en su hermoso pelaje color aceituna. ¿Habrase visto una obra póstuma más bella?

La sangre había rozado y pintado su cuerpo desnudo. Parecía que había algo de gracioso en todo esto, en este cuento, en este poema, en estas palabras...

Ella y el hijo que nunca nacería ...

Su cuerpo gira y gira como si estuviera en una hermosa cajita musical. Y sus pechos danzan y danzan como si no estuvieran muertos.

¡ Qué difícil para él poder dibujar todo esto, poder poner en un papel la historia de un amor que nunca existió y que nunca sería!

Hasta la poza de sangre que se absorbía en la alfombra parecía no ser más que otra pintura derramada.

... ¿ Es que acaso nunca dejará de dar vueltas? ¿Es que acaso nunca va a morir?

Su cara, su cara... su hermosa cara seria, y ni una muestra de dolor. ¿Es que acaso siempre lo esperó?

Toda ella desnuda girando y girando. Toda ella desnuda, los ojos cerrados para no mostrar su color. Toda ella desnuda desangrándose... Y ese pelo que no volverá a crecer, y esos ojos que no volverán a mirar. Y esa boca que no volverá a suplicar. Nunca.

Pintarla en el papel se ha vuelto demasiado devastador. Él no puede dejar ese cuerpo así, tan desnudo : ella será la tela y las alas que lleva atornilladas a su piel las herramientas.

Esta es la historia de un hombre-ángel asesinado. Es la historia de un ser lastimado, herido, entregado ...
Esta es la historia de una mujer que nunca fue mujer, y un ángel que nunca fue ángel. Esta es la historia de un asesinato ...

REW
- Píntame por favor, no quiero que me olvides.
- No digas estupideces y vamos a dormir.
- No puedo, necesito que me pintes con los ojos abiertos, ahora.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás llorando?
- Nada.
- Tengo algo para ti, pero no llores.
- ¿Para mí ?
- Sí, mira, ven...

Avanzaron por aquel viejo taller en penumbras. No hacía falta luz para caminar por ese suelo tan conocido, tan trabajado, tan amado.

- Mira.
- No quiero ver, tengo miedo; y más encima aún no me pintas.
- Lo hice yo, es para ti, ábrelo. ¿Qué te pasa?
- Me duele mucho. Además, sigo sangrando. ¿Por qué?
- Es normal, tontita, ya te lo he dicho mil veces.
- Pero, me duele mucho... Mira, dame tu mano, ponla aquí, ¿ves? ¿no sientes? Hay algo aquí dentro, algo que se mueve y quiere salir. ¡Ay !, me duele mucho. Abrázame.
- Ya, tranquila. Estás ardiendo de fiebre. Amor, ¿qué tienes?

Ella cayó. Se desplomó en sus brazos como un peso muerto, como una caricatura en blanco y negro, sin color, sin habla, y casi sin pulso.

- Amor, despierta, reacciona por favor; contéstame, ¿qué te pasa?

En ese instante se percató que por entre las piernas de su hermosa y débil amante, se deslizaba un pequeño y sangrante brazo, un pequeño y sangrante brazo que no tenía razón de ser: nunca nadie la había tocado...

- Tranquila mi amor.

Él, aún incrédulo de todo lo que sucedía, tomó con sumo cuidado aquel delicado bracito y jaló. Ese brazo traía consigo un cuerpecito pálido, pequeño y con un enorme par de alas en la espalda. Estaba muerto. El primer hombre-ángel de la tierra... y muerto.
- Aguanta amor mío. No me dejes aquí.

Ella aún en sus brazos, respiraba muy queda; ya casi no tenía fuerzas para abrir los ojos y ver a ese niño. Él la apretaba y la apretaba, muy fuerte - qué iluso - como si así pudiera retenerla.

...¡Maldita la que te seca los labios y te cierra los ojos, mi amor, maldita la que te pinta ojeras en la cara!

Volvió a despertar, lánguida a decir basta, los labios partidos, las manos húmedas.
- Amor... píntame...
- Sí mi amor, pero antes mira tu regalo: Yo lo hice para ti, era lo que tanto querías, son tus alas, mi amor.
- Gracias ...
- ...
- No llores. Pónmelas.
- Pero mi amor ...
- Pónmelas, por favor.

PLAY
... Y fue así como mi ángel murió. Con un par de alas atornilladas a su espalda.
Todos creerán que yo la maté, que soy un asesino, pero no es así. Ella no lloró. Tal vez ni siquiera sintió los fierros penetrándole los huesos.

... Aún no entiendo por qué se colgó, toda ella y su sangre son la parodia de una gran historia, de un gran suceso: nuestra pobre vida y nuestro gran amor.

... No soy un asesino, yo no la maté, yo no los maté.

... Dos ángeles para un pobre hombre que no sabe hacer otra cosa que pintar. Esta será mi primera y última gran obra. Aún no sé cómo se titula...

- Espérame, amor, voy por las pinturas.

... Es difícil pintarte en penumbras, sobre todo si no dejas de girar. Mira tu cuello amor, si hasta la sangre cae armónicamente por tus hombros, como si te arropara del frío. Deja de girar. Por favor, ¡basta!

... Afuera está lloviendo, amor, son un cuarto para las dos de la mañana y tú ya no estás.
¿ Te acuerdas cómo te gustaba la lluvia? ¿Cómo nos gustaba desnudarnos y correr a la azotea a bailar? Hasta que un vecino celoso y morboso nos acusaba y debíamos volver a casa, a casa...
- Dime amor, ¿fui yo? ¿Fue por mi culpa que todo esto termino así? ¿Fui yo el que te arrancó a sangre fría eso que llaman ilusión? ¿Fui yo?
- Perdóname.
... Las luces de afuera le dan sombra a tus párpados, a tus pechos, a tu ombligo muerto.

- ¿Por qué no me llevaste contigo? Fue por lo ciego, ¿no es cierto? Por lo incrédulo. Ahora que lo pienso, algo tenías de ángel, algo muy tuyo, algo que ya no está. Hiciste tanto para demostrármelo y yo nunca lo vi, el muy ciego, el muy imbécil, el muy hueón...
- ¿ De qué me sirve todo esto ahora si estás muerta?
¿Cómo no me di cuenta? Era todo tan obvio. El aura con que jugabas, el destino del que te mofaste tanto... Quedaste al descubierto, esbozo de ángel, al descubierto, pero tarde, tarde y lejos... Ay, amor, si toda la humanidad estaba a merced de tus ojos.

- ¿Fue por eso que tenía que pintarte en ese ahora?
... Tú y tu amor único por cada cosa
- Dime qué hago ahora. Dime. ¡Deja de danzar!
- O es que acaso, ¿no quieres morir?

... ¡Qué asco de mundo en el que me dejas!... Un mundo que espera siniestramente a que por fin un ángel muera...
- ¿Por qué no me llevaste contigo?
¿Qué puede hacer un pobre hombre como yo con dos pares de alas si no pueden volar; con un par de cuerpos que no quieren vivir, que vinieron a este mundo a que alguien los matara, a que alguien los asesinara.

Están tocando la puerta, debe ser el vecino que ya te vio colgando del techo, el mismo vecino sapo de siempre. No le pienso abrir, no por ahora. Me pediste que te pintara, amor, y lo voy a hacer. Perdona la tardanza. ¿Qué colores quieres? Qué pregunta... El azul, por supuesto. El azul de tus ojos, de tus actos, de tus alas. Son unas alas post-modernas, ¿sabías?
... Ay, amor, cómo me duele todo esto.

... Parece que el vecino va a echar abajo la puerta. Debe ser bastante llamativo ver un ángel desnudo y colgando del techo por la ventana, sobretodo si ese ángel tiene la cara, el cuerpo, el pelo y todo lo de tu vecina. No lo había escuchado. Dice que soy un asesino, que estoy loco, que va a llamar a los pacos, bueno, no dijo “pacos” precisamente, dijo “policía” como buen ciudadano que es, pero, qué importa ahora, ¿no es cierto amor?

¿ Quién se cree Dios para traerte ante mí y luego arrebatarte?
... Como si yo de verdad mereciera todo esto.
- Has dejado de sangrar. Podría pasar noches enteras buscando como en las nubes, formas en tu cuerpo y años enteros llorando por tu traición, por haberme abandonado.
... Te fuiste, quizás, a qué Edén, o a qué infierno, y me dejas aquí, tan miserable y mediocre como siempre, tan solo, tan “humano”.

... El vecino dejó de chillar. Parece que se aburrió y se fue. Qué bueno, porque lo encontraba bastante inoportuno. Si lo pudieras ver, si pudieras por un momento abrir tus ojos, te darías cuenta de lo patético de esta escena. No dejo de hablarte, incluso hago pausas por si me respondes; y cualquiera se daría cuenta que estás muerta.

Ya van a ser las cuatro y aún no termino tu pintura; he prendido todas las velas del
taller, una a una , cada una con un pedazo tuyo que se consume, que se hace trizas.

... Aún no entiendo por qué viniste a mí... ni menos por qué te fuiste.

- ¿No escuchaste nunca acaso el dicho que dice “al que da y quita le sale una corcovita”? Pensándolo bien, no va contigo porque de esa joroba te habrían salido alas, las una y mil veces que me abandonaras.

... Si estuvieras viva, yo sé que cambiarías toda esta monstruosa situación; tú definitivamente estarías danzando en una cajita musical con un collar de flores, y no de alambre, coronándote el cuello.

... Tú y tu devastadora capacidad de volver todo terriblemente hermoso. ¿Te había dicho alguna vez que te amo?

... Así como cuando llegaste aquí y tuviste que aprender a hacer todo por primera vez, estoy yo. Aprender a no verte por primera vez, aprender a no sentirte, aprender a extrañarte, a cocinar sólo, a dormir, a no ver la tele. ¡Qué implacable te has vuelto... qué implacable y definitiva...
¿De qué cuento te sacaron? ¿Por qué me haces creer que todo va a pasar, que vas
a abrir tus ojos de tempestad y te vas a lavar la sangre que te abriga el cuello en la
antigua tina con patas de león? ¿Por qué me haces creer todo esto, si no vas a despertar?.

- Ya está, mi amor, estás lista. Tu cuerpo es el paisaje por el que nunca navegaré, está el hombre-ángel, hay hielos y desierto, (es para que te sientas como en casa), están tus sueños mi amor, estamos tú y yo; está todo ahí, impregnado en tu cuerpo color aceituna, está todo ahí, teñido de azul y sangre, de amor y muerte ...

- Volvieron amor, volvieron.

- Echaron abajo la puerta.

- ¡¡¡ No, no, nooo ! ! !
- No la toquen, aún no está seca, no la toquen, suéltenla.
- ¡ Por la cresta! ¿qué es esto... ?
- Suéltenla, suéltenme.
- Señor Guayasamín, tiene derecho a permanecer callado, todo lo que usted diga puede ser usado en su contra.
- Pero, si yo no la maté...

1 comment:

. said...

felicitaciones por atreverte a publicar, realmente tu cuento esta buenisimo, ojala sigas publicando.

tu relato me puso los pelos de punta. gracias