Sunday, September 25, 2005

ESTRATEGIA 26

Sus canas me ponen en alerta. El cansancio me dice que las ignore. Sus ojos se fijan en mí suplicando: “levántate, mírame, conmuévete”. Mis ojos lo evitan. El metro hace un movimiento brusco y nos asustamos. Alguien se apiada de su vejez y mi hastío y se levanta. Ya tiene un asiento. Queda frente a mí, sereno. Me mira. Lo miro. Mantenemos las miradas. Sonríe. Abro mi mochila y cojo una mandarina recién nacida y se la ofrezco. Sonríe. Quedamos a mano.
... El viejo truco de la mandarina...

2 comments:

En el bosque encantado... said...

Sigue escribiendo asíamiga! Lo sigues haciendo tan bien como en el colegio... Me encantó ese anciano! Cuando lo vea, prometo aplicar el truco de la mandarina.

Tere

En el bosque encantado... said...

Para mi mala suerte (y la de él) siempre que lo he visto, nunca he tenido a mano una mandarina!!!!!