Sunday, September 25, 2005

OLOR A LECHE


Siempre la espero
Puedo pasar todo el día abajo para que ella salga
Es tan joven que me asusta
Y yo tan viejo que me caigo a pedazos
Hoy está feo
Tal vez no salga
Siempre me saluda con una sonrisa
Y sus dientes chuecos se ven tan armónicos en su carita de leche
Es linda
Parece buena
No baja los ojos
Los mantiene bien en alto para no caerse, me imagino
¿Cuántos años tendrá?
¿Será una niña, habrá ingresado a la universidad?
¿Algún profesor se habrá enamorado de ella?
O será que es invisible…
Ahí viene, lleva a su perro en brazos para que no la multen
Y no sabe que hay mil perros hediondos que han meado este jardín pero no importa
Ella lleva al suyo en brazos
Ahí viene, me saluda
Ahhhhhhhhhhhh el corazón se me desboca
Ya se fue

… No soy el único al que saluda…
Por la mierda…

Se demora entre 7 y 23 minutos en pasear a su perro
Mientras yo me congelo o me muero de calor, esperándola
Debe tener buenos sentimientos
Porque siempre le habla a su perro
Y me saluda
Y da las gracias cuando le afirman la puerta
Tal vez es sólo educada y en el fondo es como las otras
Las otras…
Sólo sé que no me recuerda a ninguna,
Por lo menos no hasta ahora
Mi cuarta mujer, me diría que soy un decadente
Un hueón de mierda, que quiere agarrarse a una niñita
Pero no quiero eso
Sólo me gusta verla cuando pasa
Lo malo con todo esto, son los días de lluvia
Porque ella no saca a su perro y yo no la veo
Y mientras más llueve, menos la veo
Y más aumenta mi desazón o mi amor por esa carita de leche
¿Qué hará?
Tiene pinta de …. Nada
Cualquiera se reiría si escuchara eso
Pinta de nada
Claro está que no es una ejecutiva ni trabaja en un banco
Tiene sus pantalones rotos
Y por lo que veo
Lo que más busca es ser invisible
Usa una parca que la podría cubrir a ella y a dos más
Siempre anda desordenada, como si eso la protegiera…

A veces me dan ganas de acercarme y abrazarla
Aunque su famoso perro me mordiera.
Hasta ahí no más llegaría
Porque no digamos que gozo de muy buena salud
Hoy por hoy, odio menos estos edificios y esta gente
¿Será por ella?
Esta niña ha revolucionado mi vida
Hace olvidar cómo me cuelgan las arrugas
Y todas las mujeres y amigos que he enterrado
Lo poco que me gustan los animales
Y lo ingrato que son mis hijos ¿cuántos son?
perdí la cuenta entre tanta mujer y tanto amorío…

A veces la imagino en mi casa de isla negra
Recostada a mis pies, leyendo
Y yo feliz de tenerla cerca
Con su olor a leche
Pero no es así
Ella nunca irá conmigo a isla negra
Ni siquiera tengo la casa
Pero bueno…

El otro día Ricardo, un buen conocido me preguntó que qué hacía abajo con este frío
Cuando justo la vi pasar
Y deje de oírlo
Y las arrugas fueron desapareciendo
Y fui joven de nuevo
Ricardo quedó estupefacto
Y me dijo qué te pasa hueón, pero yo estaba mirándola
Esperando su sonrisa
Su hola de siempre
¡Ah no! Este hueón está loco…
Y le dije “mírala, mírala hueón”
Y ya había desaparecido…
Es ella hombre, va a volver dentro de poco
Tienes que verla
Y luego miré mi reloj y le dije
“a más tardar está aquí a las 11:52”
Y él sólo me respondió con un “esto es grave”
Pero luego cuando la vio
Quedó igual que yo
Me dijo que era linda, extrañamente linda y diferente
También me dijo que era un viejo verde
Que tal vez estaba en el colegio
Pero no importó.
No estaba loco
Era linda y no era invisible como llegué a creer

A veces nos sentamos los dos a esperarla
Es cómico
Y sólo para verla un segundo

Estoy empezando a desesperar
Con estas lluvias hace como cuatro días que no la veo
¿Cómo puede ser tan inconciente?
O inocente
¿Que no ve que la espero?

Él otro día cometí una barbaridad
Ella iba saliendo como siempre
Con su perro
Que por lo cierto es perra
Y no pude evitarlo
Corrí hacia ella como un trastornado
Y le pregunté que cómo se llamaba el perro
Y ella
Y me respondió
Hasta el nombre del animal ese es como ella
Enternecedor
Odiable
Adorable
Y luego le dije que si era soltera
Que cuantos años tenía
Si tenía hijos o estaba casada
Ella me miró extrañada
Le pregunté si tenía 15 y sonrió
Pero yo lo tomé como una burla
¿Cómo podía ella burlarse?
Me dijo que tenía 26 y le dije mentirosa
Lleno de rabia
Y ella se asustó
Le pregunté en que año había nacido, para pillarla
Y me respondió casi automáticamente que en el 79
Era verdad… y yo un imbécil
La asusté
Para colmo no pude evitarlo
Y la jalé del brazo hacia mí
El perro/perra no se movió y ella se quedó atónita mientras la olía
Todo fue tan rápido…
Ella trató de hacerme una mueca de cortesía
Pero vi que sus ojos comenzaron a nublarse…

Ella se fue como siempre a pasear a su perro
Y yo me quedé ahí
Con ganas de morir y llorar amargamente por lo que había hecho
Había espantado a la niña
La niña de la perra
La niña sin tiempo
Que convertía mis arrugas en girasoles
Y mis años en alegría

Hace como una semana que no sé nada de ella
Parece que se fue
No hay perro
No hay ella
No hay nadie
En la conserjería me preguntan qué me pasa
Que si necesito ayuda
Y yo les digo que ya va a pasar
En eso me preguntan si necesito algo
Y les sonrío
Y les digo que sí
Les pido, si pueden, me traigan un vaso de leche
Y se miran extrañados
Y me lo traen
Y lo huelo
Y es verla a ella
Porque cuando la tomé para olerla
Olía a leche

COMENTARIOS DE CUIDAD

Dicen que tengo la lengua larga... (podría ser libélula o mariposa).
Que tengo los ojos de almendra (Tal vez salí de un nogal)
Que mis manos son pequeñas (podría ser un enano)
Que todos somos gorditos... (podría ser un globo)
Pero nadie le apuntó...
Sólo tengo Síndrome de Down

REBELIÓN DE LOS HOMBROS ABUSADOS

Suele suceder...
Suelen tener “menos espacio” del que existe...
Suelen ser empujados “más de la cuenta”...
Suelen frotarse contra nuestros hombros... SONRIENTES

Algunas solíamos sonrojarnos, callarnos y avergonzarnos...
Otras acogerlos, aceptarlos, amarlos. Ya no más...
Mis hombros cansados de tan tórridos romances, un día me susurraron una dulce venganza: tejer en las micros.

ESTRATEGIA 26

Sus canas me ponen en alerta. El cansancio me dice que las ignore. Sus ojos se fijan en mí suplicando: “levántate, mírame, conmuévete”. Mis ojos lo evitan. El metro hace un movimiento brusco y nos asustamos. Alguien se apiada de su vejez y mi hastío y se levanta. Ya tiene un asiento. Queda frente a mí, sereno. Me mira. Lo miro. Mantenemos las miradas. Sonríe. Abro mi mochila y cojo una mandarina recién nacida y se la ofrezco. Sonríe. Quedamos a mano.
... El viejo truco de la mandarina...

PLAY
El dibujante contemplaba mudo a la que fue su amada. Dibujaba ahora procurando mantenerse impávido ante la devastadora escena.

Y ahí estaba ella, con su cuello abrazado por un collar de alambre de púa que la sostenía fuerte, muy fuerte contra el techo: se podían apreciar todas las incrustaciones en su hermoso pelaje color aceituna. ¿Habrase visto una obra póstuma más bella?

La sangre había rozado y pintado su cuerpo desnudo. Parecía que había algo de gracioso en todo esto, en este cuento, en este poema, en estas palabras...

Ella y el hijo que nunca nacería ...

Su cuerpo gira y gira como si estuviera en una hermosa cajita musical. Y sus pechos danzan y danzan como si no estuvieran muertos.

¡ Qué difícil para él poder dibujar todo esto, poder poner en un papel la historia de un amor que nunca existió y que nunca sería!

Hasta la poza de sangre que se absorbía en la alfombra parecía no ser más que otra pintura derramada.

... ¿ Es que acaso nunca dejará de dar vueltas? ¿Es que acaso nunca va a morir?

Su cara, su cara... su hermosa cara seria, y ni una muestra de dolor. ¿Es que acaso siempre lo esperó?

Toda ella desnuda girando y girando. Toda ella desnuda, los ojos cerrados para no mostrar su color. Toda ella desnuda desangrándose... Y ese pelo que no volverá a crecer, y esos ojos que no volverán a mirar. Y esa boca que no volverá a suplicar. Nunca.

Pintarla en el papel se ha vuelto demasiado devastador. Él no puede dejar ese cuerpo así, tan desnudo : ella será la tela y las alas que lleva atornilladas a su piel las herramientas.

Esta es la historia de un hombre-ángel asesinado. Es la historia de un ser lastimado, herido, entregado ...
Esta es la historia de una mujer que nunca fue mujer, y un ángel que nunca fue ángel. Esta es la historia de un asesinato ...

REW
- Píntame por favor, no quiero que me olvides.
- No digas estupideces y vamos a dormir.
- No puedo, necesito que me pintes con los ojos abiertos, ahora.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás llorando?
- Nada.
- Tengo algo para ti, pero no llores.
- ¿Para mí ?
- Sí, mira, ven...

Avanzaron por aquel viejo taller en penumbras. No hacía falta luz para caminar por ese suelo tan conocido, tan trabajado, tan amado.

- Mira.
- No quiero ver, tengo miedo; y más encima aún no me pintas.
- Lo hice yo, es para ti, ábrelo. ¿Qué te pasa?
- Me duele mucho. Además, sigo sangrando. ¿Por qué?
- Es normal, tontita, ya te lo he dicho mil veces.
- Pero, me duele mucho... Mira, dame tu mano, ponla aquí, ¿ves? ¿no sientes? Hay algo aquí dentro, algo que se mueve y quiere salir. ¡Ay !, me duele mucho. Abrázame.
- Ya, tranquila. Estás ardiendo de fiebre. Amor, ¿qué tienes?

Ella cayó. Se desplomó en sus brazos como un peso muerto, como una caricatura en blanco y negro, sin color, sin habla, y casi sin pulso.

- Amor, despierta, reacciona por favor; contéstame, ¿qué te pasa?

En ese instante se percató que por entre las piernas de su hermosa y débil amante, se deslizaba un pequeño y sangrante brazo, un pequeño y sangrante brazo que no tenía razón de ser: nunca nadie la había tocado...

- Tranquila mi amor.

Él, aún incrédulo de todo lo que sucedía, tomó con sumo cuidado aquel delicado bracito y jaló. Ese brazo traía consigo un cuerpecito pálido, pequeño y con un enorme par de alas en la espalda. Estaba muerto. El primer hombre-ángel de la tierra... y muerto.
- Aguanta amor mío. No me dejes aquí.

Ella aún en sus brazos, respiraba muy queda; ya casi no tenía fuerzas para abrir los ojos y ver a ese niño. Él la apretaba y la apretaba, muy fuerte - qué iluso - como si así pudiera retenerla.

...¡Maldita la que te seca los labios y te cierra los ojos, mi amor, maldita la que te pinta ojeras en la cara!

Volvió a despertar, lánguida a decir basta, los labios partidos, las manos húmedas.
- Amor... píntame...
- Sí mi amor, pero antes mira tu regalo: Yo lo hice para ti, era lo que tanto querías, son tus alas, mi amor.
- Gracias ...
- ...
- No llores. Pónmelas.
- Pero mi amor ...
- Pónmelas, por favor.

PLAY
... Y fue así como mi ángel murió. Con un par de alas atornilladas a su espalda.
Todos creerán que yo la maté, que soy un asesino, pero no es así. Ella no lloró. Tal vez ni siquiera sintió los fierros penetrándole los huesos.

... Aún no entiendo por qué se colgó, toda ella y su sangre son la parodia de una gran historia, de un gran suceso: nuestra pobre vida y nuestro gran amor.

... No soy un asesino, yo no la maté, yo no los maté.

... Dos ángeles para un pobre hombre que no sabe hacer otra cosa que pintar. Esta será mi primera y última gran obra. Aún no sé cómo se titula...

- Espérame, amor, voy por las pinturas.

... Es difícil pintarte en penumbras, sobre todo si no dejas de girar. Mira tu cuello amor, si hasta la sangre cae armónicamente por tus hombros, como si te arropara del frío. Deja de girar. Por favor, ¡basta!

... Afuera está lloviendo, amor, son un cuarto para las dos de la mañana y tú ya no estás.
¿ Te acuerdas cómo te gustaba la lluvia? ¿Cómo nos gustaba desnudarnos y correr a la azotea a bailar? Hasta que un vecino celoso y morboso nos acusaba y debíamos volver a casa, a casa...
- Dime amor, ¿fui yo? ¿Fue por mi culpa que todo esto termino así? ¿Fui yo el que te arrancó a sangre fría eso que llaman ilusión? ¿Fui yo?
- Perdóname.
... Las luces de afuera le dan sombra a tus párpados, a tus pechos, a tu ombligo muerto.

- ¿Por qué no me llevaste contigo? Fue por lo ciego, ¿no es cierto? Por lo incrédulo. Ahora que lo pienso, algo tenías de ángel, algo muy tuyo, algo que ya no está. Hiciste tanto para demostrármelo y yo nunca lo vi, el muy ciego, el muy imbécil, el muy hueón...
- ¿ De qué me sirve todo esto ahora si estás muerta?
¿Cómo no me di cuenta? Era todo tan obvio. El aura con que jugabas, el destino del que te mofaste tanto... Quedaste al descubierto, esbozo de ángel, al descubierto, pero tarde, tarde y lejos... Ay, amor, si toda la humanidad estaba a merced de tus ojos.

- ¿Fue por eso que tenía que pintarte en ese ahora?
... Tú y tu amor único por cada cosa
- Dime qué hago ahora. Dime. ¡Deja de danzar!
- O es que acaso, ¿no quieres morir?

... ¡Qué asco de mundo en el que me dejas!... Un mundo que espera siniestramente a que por fin un ángel muera...
- ¿Por qué no me llevaste contigo?
¿Qué puede hacer un pobre hombre como yo con dos pares de alas si no pueden volar; con un par de cuerpos que no quieren vivir, que vinieron a este mundo a que alguien los matara, a que alguien los asesinara.

Están tocando la puerta, debe ser el vecino que ya te vio colgando del techo, el mismo vecino sapo de siempre. No le pienso abrir, no por ahora. Me pediste que te pintara, amor, y lo voy a hacer. Perdona la tardanza. ¿Qué colores quieres? Qué pregunta... El azul, por supuesto. El azul de tus ojos, de tus actos, de tus alas. Son unas alas post-modernas, ¿sabías?
... Ay, amor, cómo me duele todo esto.

... Parece que el vecino va a echar abajo la puerta. Debe ser bastante llamativo ver un ángel desnudo y colgando del techo por la ventana, sobretodo si ese ángel tiene la cara, el cuerpo, el pelo y todo lo de tu vecina. No lo había escuchado. Dice que soy un asesino, que estoy loco, que va a llamar a los pacos, bueno, no dijo “pacos” precisamente, dijo “policía” como buen ciudadano que es, pero, qué importa ahora, ¿no es cierto amor?

¿ Quién se cree Dios para traerte ante mí y luego arrebatarte?
... Como si yo de verdad mereciera todo esto.
- Has dejado de sangrar. Podría pasar noches enteras buscando como en las nubes, formas en tu cuerpo y años enteros llorando por tu traición, por haberme abandonado.
... Te fuiste, quizás, a qué Edén, o a qué infierno, y me dejas aquí, tan miserable y mediocre como siempre, tan solo, tan “humano”.

... El vecino dejó de chillar. Parece que se aburrió y se fue. Qué bueno, porque lo encontraba bastante inoportuno. Si lo pudieras ver, si pudieras por un momento abrir tus ojos, te darías cuenta de lo patético de esta escena. No dejo de hablarte, incluso hago pausas por si me respondes; y cualquiera se daría cuenta que estás muerta.

Ya van a ser las cuatro y aún no termino tu pintura; he prendido todas las velas del
taller, una a una , cada una con un pedazo tuyo que se consume, que se hace trizas.

... Aún no entiendo por qué viniste a mí... ni menos por qué te fuiste.

- ¿No escuchaste nunca acaso el dicho que dice “al que da y quita le sale una corcovita”? Pensándolo bien, no va contigo porque de esa joroba te habrían salido alas, las una y mil veces que me abandonaras.

... Si estuvieras viva, yo sé que cambiarías toda esta monstruosa situación; tú definitivamente estarías danzando en una cajita musical con un collar de flores, y no de alambre, coronándote el cuello.

... Tú y tu devastadora capacidad de volver todo terriblemente hermoso. ¿Te había dicho alguna vez que te amo?

... Así como cuando llegaste aquí y tuviste que aprender a hacer todo por primera vez, estoy yo. Aprender a no verte por primera vez, aprender a no sentirte, aprender a extrañarte, a cocinar sólo, a dormir, a no ver la tele. ¡Qué implacable te has vuelto... qué implacable y definitiva...
¿De qué cuento te sacaron? ¿Por qué me haces creer que todo va a pasar, que vas
a abrir tus ojos de tempestad y te vas a lavar la sangre que te abriga el cuello en la
antigua tina con patas de león? ¿Por qué me haces creer todo esto, si no vas a despertar?.

- Ya está, mi amor, estás lista. Tu cuerpo es el paisaje por el que nunca navegaré, está el hombre-ángel, hay hielos y desierto, (es para que te sientas como en casa), están tus sueños mi amor, estamos tú y yo; está todo ahí, impregnado en tu cuerpo color aceituna, está todo ahí, teñido de azul y sangre, de amor y muerte ...

- Volvieron amor, volvieron.

- Echaron abajo la puerta.

- ¡¡¡ No, no, nooo ! ! !
- No la toquen, aún no está seca, no la toquen, suéltenla.
- ¡ Por la cresta! ¿qué es esto... ?
- Suéltenla, suéltenme.
- Señor Guayasamín, tiene derecho a permanecer callado, todo lo que usted diga puede ser usado en su contra.
- Pero, si yo no la maté...