Saturday, December 24, 2005


“Dados los últimos acontecimientos y el stress pre- navideño, Santa ha decidido realizar con sus duendes un programa de la especie llame ahora y llame ya, en el cual podrán encontrar solución a todos sus requerimientos. Así es, como lo oye… Llame ahora llame ya, los duendes le atenderán enseguida…”
Cuando vi el infomercial, nada podía perder… La línea telefónica de Santa era 800 26 Jojojo y yo, sentada en mi cama, engordando amargamente, decidí coger mi teléfono móvil y llamar…
“Jo jo jo Feliz Navidad. Ha llamado a la línea especial de Santa, ponga atención a los siguientes códigos
- Si desea un regalo material, marque 1
- Si su deseo es más bien espiritual, marque 2 y le comunicaremos con el cielo y su fe más profunda…
- Si quiere aprovecharse de alguien de buen corazón: mande una carta a Correos de Chile y seguro que alguien se apiada de su alma…
- Si tiene a otro que le cumpla sus sueños y quiere hacerme perder el tiempo, por favor llame a sus amigotes
- Si desea la paz mundial, lamentamos informarle que el número está temporalmente fuera de servicio
- Si de verdad cree en mí pulse 3…
- Si no hemos satisfecho ninguna de sus necesidades, espere un momento, y lo atenderá uno de nuestros asesores…

Con la cuchara de helado en la boca y el teléfono en el hombro, no pude creer lo que escuchaba, esto como todo lo demás era una gran farsa… ¿Dónde estaba la cámara escondida? Cuándo iban a salir los monigotes del canal 26 y decirme SORPRESAAAAAAAAAAAA.
Pero no pasó nada…
Era real… era el número de Santa y se le oía muy molesto en la grabación, un hombre bueno, sobrecargado de ironía… Tal vez tomó consciencia que ya casi nadie cree en él, por más que digan en la tele la magia está en creer…
Al recordar mis manos de niña llenas de chocolate, con un hormigueo por saber si esta vez si iba a venir... no pude evitar llenarme de una pena inmensa y ponerme a llorar…
Mis lágrimas rodaron por mi cara y cayeron en el chocolate y yo como estúpida afirmando el teléfono a la altura del cuello…
En eso, cuando me disponía a colgar escuché una voz al otro lado del auricular…
- Jojojo Feliz Navidad habla Nicolás, ¿porqué tanta pena?
Y yo entre sollozos le dije:
- No lo sé, yo sólo creo, pero esto es una farsa…”
- Nada es una farsa, Lucía
- ¿Cómo que no?
- Que no te dicen, sigues siempre tan cabeza e´cuezco
- Eso parece…
- ¿Y porqué no pides?
- Porque nunca quise molestar.
- ¿Y cómo entonces le ruegas a las velas de tus cumpleaños y a las estrellas fugaces…?
- Eso no es lo mismo… Además ahí está la gracia, en no perder la fe
- ¿Y qué opinas de la Fe?
- Que es lo único que tengo…
- Entonces… Cree
- Nunca he dejado
- Entonces … Pide
- No quiero…
- Sueña…
- Como siempre
- Cierra los ojos…
- Los tengo cerrados…
- Deja el helado…
- Está bien…
- Pide un deseo…
- …………………………………
Y así como así, como típico feliz final de cuento de hadas, Lucía dejó de ser la niña más linda de la casa y pasó a ser una insignificante y peluda mosca, con grandes ojos y un enorme par de alas, para volar…

Tal vez nadie espere en la Navidad convertirse en mosca… pero así son los deseos… y mientras unos se llenan la boca y las casas y las vidas de regalos inservibles, y engañosas cartas a un hombre que sabe demasiado… otros, sólo sueñan con volar, sin importar el envoltorio…
Jojojo

Sunday, November 27, 2005

Pa´ los santitos...


Su mamita siempre le decía: Mijita eso de los amores no es pa´ usté. Quédese conmigo haciendo los trajecitos de los santitos, mire al pobre San Antonio, se le peló toda su cabecita de tanto tenerlo patas pa´ arriba.
Hueno mamita, yo la ayudo, le respondía ella y cosía y cosía y sudaba la gota gorda al tratar de enhebrar esa aguja maldita, para coserle la tuniquita a San Bartolomé, pero bueno, ese era su destino, el que su mamita le había dejado clarito como el agua pura, desde que nació…
Un día, mientras cosía, detrás de la tiendita donde se guarda el cáliz y esas cosas, escuchó ruidos y se asomó despacito despacito, pensando que a lo mejor algún santito venía a cumplirle los deseos. Pero no, era un hombre de carne y hueso, harta carne y harto hueso, grandote, grandote, rezando, pidiéndole a San Expedito, el patrono de los imposibles, que le consiguiera una mujercita, de esas huenas, de las que no se ven mucho, pero hay por algún lugar. La Marita lo miraba con gran curiosidad, porque hombres de cerca ella jamás había visto, Dios la salve de cometer tal pecado… pero bueno, ella estaba cosiendo, como la mandó su mamita, y él fue el que se le apareció, además no la había ni visto… ¡Auch! Dijo la Marita cuando se clavó de manera soberana la aguja en el dedo, hasta más allá de la mitad de la mano, mientras miraba a ese medio pedazo de hombre que tenía arrodillado casi a sus pies...
- ¿Quién anda ahí? Preguntó Raimundo cuando oyó el quejido de Marita, y ella salió con los ojos hacia abajo, llenos de lágrimas y con las rodillas que se le quebraban por tener a un hombre tan tan guapo y tan cerca…
- ¿Qué está haciendo acá? ¿Escuchando los rezos ajenos?
- No, no. Sólo le coso la tuniquita a mi santito, no ve que se le descosió con la procesión del otro día…
- Ah disculpe, es que me agarro de sorpresa. Raimundo, para servirle - y le tendió su mano dura, grande, y la miró con tanta gracia, que a la Marita le flaquearon las piernas…
Él se rió de ella y su cara de espanto y le dijo entre carcajadas: “Parece que no hubiera visto un hombre en su vida"- y ella turbada, bajaba la mirada, y reía, como si eso no fuera cierto…
En eso, se escuchó el chirrido de la puerta lateral de la iglesia y Marita abrió aún más sus ojitos y le dijo a Raimundo, "un gusto, un gustazo, pero me tengo que ir, si quiere mañana nos vemos por estos mismos lados y aprovecho de coserle el botón ese de su camisa…"
A todo esto, a él le había hecho tanta gracia esto de Marita, que se prometió a él mismo, volver al día siguiente… "Marita, se dijo él…" "Raimundo se dijo ella…"
Cuando su mamá la vio, Marita estaba muy turbada, respiraba rápido y tenía las mejillas coloradas.
- Hijita, te ves mal, parece que las calenturas te van a matar…
- Es sólo que estoy cansada mamita…
- A la cama…
- Mamita…
- A la cama. Mañana en la mañana, partiré al pueblo para comprarte esos remedios que te hicieron tan bien la otra vez…
- Bueno mamita.
- Y no te vayas a levantar.
- No mamita.
Como esos días eran de procesión, casi nadie andaba por la iglesia, no había curas, ni devotos, todos iban a festejar el día de todos los santos, y los no tanto… El asunto es que Marita estaba sola, como el día de ayer, ardiendo de calentura, esperando a que apareciera Raimundo…
Ese día él fue temprano a la iglesia. Le había caído en gracia esa niña y no había podido dormir pensando en ella, en la camisa sudada que llevaba para que le cosiera y en que tenía hambre y sed y no conocía a nadie en el pueblo con quien hablar… Ella por su parte, a pesar de las órdenes de su madre, se levantó, y lo esperó en la misma salita que el día anterior.
Y empezaron a hablar, de iglesias y demases y entre dimes y diretes se dieron cuenta que compartían tanto, tanto, tanto, entre ello, la creencia por los santos…
En eso, ella le recordó que debía coserle la camisa.
Y él se la quitó…
Ella lo miraba de reojo, su espalda enorme, sus brazos grandes, su pecho…Su cuerpo enterito, enterito… Él reía y Marita cosía y suspiraba, cosía y suspiraba… Y por miedo a que él se fuera a ir, ella cosía y cosía, repasando todas las costuras de la camisa, una y otra vez… Cuando ya se hizo tarde, Raimundo se puso la camisa y no pudo menos que reír al pensar que pesaba como medio kilo más de tantas costuras que llevaba… y más encima el pobre santito que se había quedado sin su hilo de oro por este hombre descosido…
- ¿Mañana a la misma hora?
- A la misma hora Marita
- Y tráigame todo lo que no tenga costura en su casa, y seguimos con la plática
- Hasta mañana Marita
- Hasta mañana don Raimundo.
- Ja, ja, ja... Raimundo Marita...
-Raimundo... Raimundo...
Otra noche, y otras mil calenturas… Pobre Marita, la fiebre la consumía… Su madre volvería al día siguiente al pueblo, porque al parecer ese remedio no le iba a servir para cómo estaba la niña.
Otro día y Marita tenía unas ojeras caballas, cómo no, si con los calores que hacía, no podía cerrar pestaña…
Raimundo esta vez trajo sus jeans, todos rotos, como esa nueva moda traída de la capital… y como el día anterior, se los tuvo que sacar para que Marita cosiera…
Pobre Marita, no podía concentrarse en la costura. Dios te salve María… ¡Habráse visto un hombre tan relindo!…
Y Raimundo por su parte, no podía evitar mirar a Marita, y sentir cómo su cuerpo reaccionaba frente a ella, a su sudor, a su afán de coser algo sin poder mirar, que la agarró por detrás y le dijo: “Ya pues Marita, cortémosla, estamos grandecitos… ("Grandecito…" "Válgame Dios", pensaba Marita, mientras lo sentía por la espalda…)
Y Marita se dejaba llevar…Fue así como Raimundo, le sacó la túnica a San Ignacio de un solo tirón y recostó a Marita…Ella, por su parte, se dejaba querer y sudaba y sudaba mientras recordaba las palabras de su madre… “Eso de los amores no es pa usté….”
“No importa Mamita, pensaba Marita. Mientras usté vaya al pueblo a buscarme una cura, y yo me quede aquí cosiendo, pa´ mis santitos…

Sunday, November 20, 2005

Gabrielito...


Regalo de Dios, regalo de Dios…pensaba Gumersinda… regalo de Dios eran las palabras con las que ella cargaba hace 43 años… este hijo debe ser un regalo de Dios…
Y así, de repente, en un dos por tres, pasaron por su mente, todas las cosas que había vivido con Gabriel, y recordó con furia en sus oídos, las palabras tan odiadas: “regalo de Dios”
Si fuera por esas palabras, no importaría que ese hijo fuera el resultado de una violación, del mejor amigo de su hijo, que había llegado a la fiesta equivocada, en una noche en donde las copas y los ácidos estaban en las bandejitas de canapés…
Regalo de Dios fue cuando contó la noticia, y su hijo la despreció y se fue de la casa, por la vergüenza… porque ella por ser como era debió de haber provocado al Julio…
Regalo de Dios, cuando dio a luz, sola, como una perra…
Pero pese a todo, ahí estaba ella, al pie del cañón, y más encima poniéndole Gabriel al niño, ese era nombre de ángel, ¿cómo le iba a fallar?… y él, por su parte, para probarla, le mordía el pezón, con fuerza y con rabia, hasta hacerla sangrar…
Ese fue el primer y único vínculo entre Gumersinda y Gabriel, su hijo y el hijo de Julio, el amigo de su ex hijo…
Y así suma y sigue… con Gabrielito, este niño con nombre de ángel, que la miraba con odio y la hería con sus palabras, con sus ataques y arrebatos...El mismo niño que le pegaba a sus compañeros, sólo para hacerlos llorar… que urdía finos planes para aterrar a sus profesoras y a su madre, su buena madre, su pobre madre... Ese era Gabriel, que un día cualquiera desertó como dijo él, o lo echaron, como dijeron en el colegio, por encerrarse en el baño con la Panchita, quien no ha querido hablar desde ese día...
Gabrielito, Gabrielito, tantos líos que le daba a su madre, y tan buena ella... Y así como lo fueron del colegio... un día se fue de la casa...
"Pobre Gume", decían los vecinos y todos los que la veían , se lamentaban de esta pobre mujer, que a simple vista estaba sin consuelo, por la pérdida de su hijo…
Por su parte, (y esto nadie lo sabía), Gumersinda vivía feliz desde que su hijo, -regalo de Dios, como le habían dicho los conocidos cuando quedó esperando- , la había abandonado…
Podía pasear, cantar, salir y hasta dormir en paz, sin miedo a que él se le apareciera por la noche a amedrentarla o a ahorcarla, o a estar a merced de lo que el niño quisiera…
Así era Gabrielito, su hijo, el “famoso” regalo de Dios…
Y en una de esas casualidades, en una mañana cualquiera, o no tan cualquiera, doña Gumersinda fue a cobrar su pensión al mismo banco en donde Gabrielito iba a trabajar…
- Todos los hueones al suelo, gritó Gabrielito (sin reconocer a su madre)
Y su madre lloraba boca abajo sin consuelo…
- ¡¡¡Cállese señora!!!, le gritaba Gabrielito con el pasamontaña corrido, o la mato…
Y la señora lloraba a moco tendido
- ¡¡¡¡Le dije que se calle!!!!
Y la señora lloraba y lloraba…
- Le dije… le dijo Gabrielito y disparó…
En ese momento Gumersinda se dio vuelta y miró a su hijo con infinito amor
- Gracias Gabrielito...
Y todo porque ella como buena ex cristiana, si bien no podía despreciar un regalo de Dios y no podía quitarse la vida para no ir a parar al infierno… deseaba de todo corazón que Alguien la ayudara…
Y ese alguien fue Gabrielito, su niño, con nombre de ángel, el que le regaló el cielo, la devolvió a la fe, y le quitó el odio, la vergüenza, la rabia de tener un hijo del diablo…

Tuesday, November 15, 2005

Nunca... MI AMOR



- Hola
- ¿¿Hola?? ¿¿¿Holaaaa???. ¿No sabes la hora que es?¿ Se te perdió el reloj? Los niños no han comido…
- ¿¿¿Los niños??? (tendrá los dedos crespos este hombre?)
- como que los niños… estuvo muy buena la fiesta o qué… donde andabas metida???
- Bueno, yo ehhhhhhhhhmmmmmmmm
- Ehmmmmmm
- Está bien que estés molesta por lo de la mañana, pero otra cosa muy distinta son los niños…
- Los niños…
- Sí, los niños… ¿me estás tomando el pelo?, porque mira que no me causa gracia que me mires así como estúpida
- (Como estúpida… Mmmm )
- ¿Qué te pasa Emilia? Reacciona...
- ……..
- Emilia, por la mierda.... CHasssssssssssss
- …….
- Perdóname Emilia, perdóname, no sé qué me pasó mi amor, es que estás tan rara, tú nunca habías llegado tan tarde, y sin avisar y menos sin preocuparte por los niños, lo siento, mi niña…
- ……
- ¡¡¡¡Emilia, dime algo!!!
- Me trajeron aquí… Los carabineros…
Quise entrar sola a la casa para ver si algo cambiaba, pero no… Me encontraron en la calle Portugal con Santa Victoria, tirada en el piso, me pegaron en la cabeza, creo. Me querían robar. Pero no pudieron porque parece que justo pasó una patrulla, y se escaparon…
Me llevaron a la posta.
Tengo un tec cerrado.
Estuve en observación hasta hace poco, como andaba con la billetera, no les costo nada dar con la casa.
No sé quien eres ni quienes son esos niños que están ahí, pero espero que mañana, cuando amanezca, nunca más me olvide de tu cara… ni mañana ni nunca…
Espero recordarte por siempre, MI AMOR, pero de muy muy lejos… Porque, si bien ahora no sé quien eres ni quienes son esos niños que me miran con cara de pollo, lo que nunca voy a olvidar, es como me recibiste esta noche, MI AMOR…

Wednesday, November 09, 2005

PEZ...


Hay algo en pez que no lo deja morir

He probado varias técnicas para tener una carga menos en mi vida y demostrarle al resto, que no podría ser una buena madre y por ende tener hijos, ni mascotas ni plantas... Pero él sigue ahí, como todo en mi vida... Ahí está PEZ, al pie del cañón, ayunando, sin comer por varios días, arrastrándose por las piedras cuando ya se le acaba el agua, reptando... siempre estoico, siempre escamoso y pequeño...
Cuando la gente lo mira, nadie diría que se ha comido a lo menos a unos cuántos compañeros... A simple vista, parece un gran Pez... Así como yo, una buena madre....
Pero esto de las apariencias es grave, no puedo hacerme responsable ni de mis nubes y tengo en casa a un asesino... al pie del cañón.... mirándome, vigilando quien viene.... nadando a mi lado, esperando....

Puede que sea por venganza o por amor que él siga acá conmigo... Quién sabe... O tal vez no quiere sufrir la suerte de alguno de los peces a los que no alcanzó a matar y que se suicidaron amarrados de una campana de viento... Recibieron un gran funeral, como todos se merecen, con flores, lágrimas y entierro, en tierra... Como un buen mortal...

Me imagino que debe recordar con gran nostalgia cuando vivía en un acuario gigante... Ahora el pobre, (pobrecito él que lo dice, me diría, si pudiera hablar) vive en una pseudo-caja de plástico, medio transparente, medio olvidada, medio muy pequeña para él...

Pero así soy y así es pez... Y nos aceptamos mutuamente...

No vaya a ser cosa que una noche se arrepienta de vivir conmigo y decida saltar fuera de su cajita, porque yo sin él me moriría... Porque si bien, no le doy de comer, no lo miro, dejo que se consuma y consuma el agua, lo quiero mucho, y es parte integra de mi familia...

Y así como dicen, que las mascotas se mimetizan con sus dueños, siento que con PEZ hemos alcanzado un parecido sublime. Por mi parte tengo unas enormes ojero-ventrículos debajo de mis ojos, y él ha cambiado el tono de sus ojitos a un lindo color verde-cafecito...

Cosa de pez... cosa mía... quién sabe... pero mientras nos tengamos el uno al otro... Todo bien...

En una de esas, de esas bien remotas, sea una buena madre...

Tuesday, November 08, 2005

Un portero como los de antes...



- Ring Ring
- ¿Si?
- ¿La señora Luna?
- Sí, con ella
- Le llamo para informarle que su hija tuvo un accidente
- ¿Pero cómo? ¿Dónde?
- Sólo le puedo informar que se encuentra en cuidados intensivos, en el hospital San Juan de Dios
- No, no puede ser
- Su hija manejaba un triciclo ¿no?
- ¿Mi hija? ¿Un triciclo? Cómo puede ser tan hueón y equivocarse así
- Pero señora
- Tutttttttt tut tut tut
- Viejo imbécil. El susto que me dio. Si Violeta no tiene bicicleta... Ni siquiera sabe manejar... Necesito un cigarro, necesito salir...Fue así como Luna tomó sus llaves, su cigarrera y fue a pasear aliviada porque no era su Violeta la que estaba en peligro... Abajo, en portería, estaba Jaime, el consentidor de Violeta, de la niña Violeta, como le decía él, de la futura señora Violeta y de la quizás alguna vez, abuela Violeta... quién sabe...
- Buenas tardes señora Luna
- Buenas tardes Jaime. Has visto a la Violeta? ¿Te dijo dónde iba?
- Mmm No señora...
- Jaime.....
Jaime le era fiel a Violeta. Por lo mismo, se mantuvo firme en su posición. Se encogió de hombros y confirmó su negativa. Luego de unos instantes, cerró los ojos y recordó lo feliz que estaba Violeta cuando le decía en secreto: “Jaimito, hoy llego en auto nuevo, le dijo”
Y él reía.
Ella lo miró cómplice y le dijo: “No le digas a nadie, porque todavía me da un poco de vergüenza, pero me compré un triciclo-bicicleta. Está adaptado para mí, y tiene una bandera increíble con un par de alas, en honor a mi ángel de la Guarda...
Cuídame el secreto como si fuera tu hija, no le digas a nadie... a nadie..."
Y Jaime, como buen portero, de esos que ya no existen, se quedó con la boca bien cerrada...

Saturday, November 05, 2005

Lo que tú digas...




El tedio es un atentado contra la vida, es peor que estar muerto; las sorpresas y los azares la hacen más interesante, aunque sean los más triviales.

Mi hija tiene un curioso hábito, repentinamente sale de su mudez y me pregunta:

- ¿Sí o no?
- ¿Qué quieres hijita? – le digo sin despegar los ojos del periódico
- ¿Sí o no? –insiste
- ¿De qué? ¿de qué se trata?
- Ya pues sí o no. - Se porfía en no revelarme su intención.
- No
- Entonces no le baño a mi muñeca, hace mucho frío.

Anoche llegué tarde a casa, abrumado por el trabajo y la rutina abúlica. Mi esposa se había dormido, para variar con el televisor encendido: se emitía un capítulo de Los Simpson. Si lo apagaba, ella se despertaría como una autómata conectada a una batería eléctrica y, a continuación, me diría algunas frases sin sentido, somnolientas. Salí de la habitación y fui al living a escuchar música apacible junto a una luz tenue. Acababa de fumar mi cajetilla de cigarrillos y paladeaba el cuarto vaso de whisky. Despabilada la niña caminaba por el pasillo tarareando una canción y mecía en sus brazos a un gato de peluche. La llamé:

- Deberías estar en la cama, le dije.
- No puedo dormir. Contestó
- ¿No puedes dormir? ¡Tú tan pequeña! Por qué no vas a ver tele con tu mamá.
- Está dormida- respondió con una vocecilla gruñona

Exhalé una bocanada de humo y le consulté:

-¿Sí o no? Dije
- ¿De qué? Respondió
-¿Sí o no? Dije
- Sí o no ….. ¿de qué?
- No, no vale así, no tendría chiste.
Batí los cubitos de hielo y terminé mi vaso. Una brasa resbalo por mi garganta-.
- ¿Sí o no?

Una pregunta, dos opciones. Vaciló unos segundos, presionó el índice contra sus labios; al cabo dijo resueltamente:

-No. Contestó

…Anoche no me maté…


Ricardo Urrutia.

Susurros


Cuando me dijeron que DIOS era el responsable de lo que le pasaba al Tío Juan, me rebelé. “No No No”, me dije, esto no tiene pies ni cabeza. DIOS no es el que anda por el mundo dejando cagadas , como se dice literalmente. ÉL no.
Primero, fue la señora Rosita, después, la colorina y para qué decir, mi abuela, que se llevó con ella a todas las María Luisas que desconozco, junto con sus historias de amor...
Por lo mismo, me dije que no, que no y que no y empecé a buscar razones... De alguna manera había que entender esto del cielo y del infierno.... Y así empecé a recodar...
Hay gente, como la señora Rosita que son sordas a los designios y pueden sobrellevar por muchos años un dolor o una caída de pelo, o dos... pero siempre se recuperan, hasta que todo está en orden...
Hay gente como mi colorina, que le entrega su alma a “DIOS” y se deja llevar.... Recuerdo cuando la vi de pie por última vez... Fue a vernos al colegio, porque trabajo en un colegio, en un lugar lleno de ángeles... Ella iba algo así como disfrazada y feliz, con grandes anteojos, un sombrero y un abrigo, para intentar tal vez, que la puta muerte tuviera miopía o astigmatismo y no la reconociera y ella pudiera seguir viviendo, como siempre.... De ese día recuerdo su sonrisa y su cara, y las marcas de barro en el suelo, porque llovía y hacía frío, como para abrigo, pero no para anteojos...
Con mi abuela ocurrió algo similar...
El domingo le dio un beso a mi abuelo, como no se daban hace años... como el primero... dulce, lento, de dos amantes enamorados....
El martes todo iba bien... y el jueves ya no había nada...
No había abuela, no habían ruidos, no había nada... Sólo una alfombra, manchada, llena de una sustancia cafesosa que le salía por la boca a montones... y así quedaron las pisadas estampadas en Su alfombra. Y yo por más que me impregné de ella, al limpiarla y darla vuelta una y otra vez, no me ha pasado nada, porque esto no es lo que parece... No es lo que parece...
Ese no es DIOS...
Y así sigue la historia, esta vez con mi amigo Juan, que tiene los ojos tristes, que me contó mirando al suelo, que éste era su destino, “su destino los cuernos” me dije.
“Levántese, pelee, mire que esto no tiene nada que ver con Dios...”
Pero para él tiene todo que ver con DIOS...
“Y dele con lo mismo...”
Y mientras él miraba al piso, con la bandera de la esperanza hecha pedazos, vi unas huellas secas a su lado... y ahí entendí todo... Entendí que DIOS jamás haría eso... y que él que acompaña a los que uno ama, cuando se le nublan los ojos o deben partir, es el colúo, que les viene a decir al oído, que se dieron por vencido...

Saturday, October 29, 2005

Dos huevos y un café


Qué difícil despegarse de ti, le dijo al levantarse... y ella rió, como todos los días, como siempre, cuando lo tenía cerca o cuando lo recordaba...

Quédate un poco más, le dijo y él accedió, se quedó con ella, cuidándola, amándola, recorriéndola, como siempre...

el problema de esos quédates... es que generalmente en la constructora lo esperaban, como siempre también, y quizás esta vez no le aceptarían ninguna excusa... A la fecha ya había enterrado a lo menos a dos personas de su familia, había tenido dos choques, un ataque de asma y la micro se había quedado en pana unas 4 veces...Él era un hombre honesto responsable, el problema es que la amaba...sólo eso...

Don Gregorio, que ya había desarrollado un sexto sentido, u octavo, así como iban las cosas con este hombre, decidió llamarlo muy temprano, para que no fuera a llegar atrasado ese lunes, ese lunes no...Tuuuuuuuuut..Tuuuuut Tuuuuut “Usted será transferido al buzón de voz de 9 827.....” Y cortó..

Ellos no iban a escuchar... estaban absortos, navegando el uno en el otro, buscando nuevas tierras por descubrir... Y en uno de esos naufragios, ella le susurró: vete, ándate, vuelve a la tarde, como siempre, yo te estaré esperando...

Como siempre...

Como siempre...

Él tomó una ducha, la besó en la frente, como siempre... Y se fue...

En el camino se cruzaron y no se vieron, por lo tanto, no se odiaron... Él llegó a su casa, como siempre, a ver a su triste esposa... Ella se levantaba e iba a la cocina, como siempre, mientras recordaba su beso en la frente... Y así, un día más, se saludaban... Hola Gregorio, ¿cómo estuvo la obra, quieres algo para comer?

Y él mecánicamente le respondía, no gracias, sólo quiero dormir... como siempre...

Sunday, October 23, 2005

...PARA LOS DEL CIELO...


Mi abuela siempre tuvo muchas historias, grandes historias, pero no las recordaba... sólo traía a su mente a un viejo decrépito que la engañaba y las penas que la habían hecho pasar de niña... No hay derecho
Dentro de todo, ella era una gran soñadora, con una capacidad de amar y hacer feliz a quien se le cruzase por el camino... por el camino...
Mientras estaba viva, siempre iba a visitarla un señor, lleno de misterio, al igual que a mi madre... otro señor, lleno de misterio...
Eso me gusta de ellas, que en alguna parte de sus vidas, dejaron al gran amor, y se casaron con el Señor equivocado... amaron y fueron amadas... todo bajo un gran velo de misterio...
El primer señor lleno de misterios, siempre iba a visitarla, con la excusa de la amistad, y cada 18 de marzo, le llevaba flores por su cumpleaños. Él tenía esposa, o tuvo, porque los años se llevan a las esposas y a los amigos, lo queramos o no.
Cuando iba a visitarla, generalmente llegaba por la tarde, cuando el jefe del hogar aún dormía la siesta... Yo los veía tan callados, tan cómplices y amigos, que añoraba que alguna vez, alguien me quisiera como él a ella.
A veces mi abuela hablaba dormida, como lo hago yo, y tal vez lo haga mi hija, y peleaba hasta en sueños, pero en otras ocasiones, soñaba con el señor lleno de misterios y todo era tan distinto, su voz se llenaba de amor y de una extraña sensualidad que jamás en la vida, pude oír de sus labios... Estoy segura que ellos se amaban, y alguna loca promesa habían hecho alguna vez en la vida.... porque cada vez que se veían, el mundo entero se paraba y les pertenecía.
Mi abuelo, el malo de la película, (sólo de esta películo-homenaje), definitivamente no estaba ni ahí como se dice vulgarmente, con este señor... y reían los tres, hablando de viajes, que ella había hecho con el oficial, pero soñaba hacerlos con el otro, el señor lleno de misterios...
Por algo era prima hermana de Lucila Godoy Alcayaga, más conocida como Gabriela Mistral para los amigos... para poder soñar a su antojo, una escribía y la otra soñaba, cada una con su don, el cual se trasmitía de generación en generación, de madre a hija, de hija a nieta y así sucesivamente...
Un día, o una noche, por casualidad, la escuché mientras dormía, que le decía a su amor que la fuera a buscar cuando ella estuviera lista, que le tuviera paciencia...
Fue así como él siempre iba, pero ella nunca estaba lista...
Él volvía, y ella se quedaba en su casa, con su esposo, su hija y sus nietos, y medio perro de la familia, y su árbol de magnolias, que hace 40 años había plantado.
En una de esas idas, el señor lleno de misterios, se acercó al pasaje, como siempre, y cual fue su sorpresa, cuando vio un carro fúnebre en la puerta, ¿qué había pasado? ¿Era el perro? ¿O la hija? ¿O la nieta? ¿Quién era?
Era Ella...
Él iba a ayudar porque se mudaban de casa, pero no hubo muda... Ella se había muerto... Por la noche dejó que su nieta soñara, como siempre, y luego, le avisó que se tenía que ir...
Ella corrió a sus brazos, y escuchó el último latido de su corazón...
Él se quedó en la puerta de la casa... atónito, si él iba a ayudar... a buscarla, a verla como siempre... y ella no estaba...
Fue en ese entonces, que él comprendió que no fue por Él, que no se iba, y que no estaba lista, ni por sus hijas, ni por sus nietas, ni por el perro, sino por su árbol de Magnolias...
Ese día todos corrieron, todos lloraron y se abrazaron, son esos días en que se hacen promesas de amor eterno, que quedan como si nada, y como siempre, en alguna iglesia flotando o desvaneciéndose...
Mucha gente fue a despedirla, entre ellos, los dos hombres llenos de misterio de esta historia...
Ese día yo no lo vi, estaba ciega momentáneamente.
Mi abuela tiene hoy una biblioteca en el cielo, donde lee en sus horas de descanso y hace clases con mi amiga Lety... Justo al lado de donde mi otra abuela baila tango al compás de las nubes con su esposo... Como a dos calle-nubes, está la señora Rosita y María Irene, cultivando flores maravillosas, muy similares a las Magnolias...
Acá quedamos los otros, y entre ellos yo, su nieta... que ruega por cambiar el destino y no llorar por no querer al hombre correcto y permanecer por siempre al lado del hombre equivocado.
Más aún, cuando el hombre correcto, puede tener un hermoso jardín con un árbol de Magnolias esperándome...
Como a ella...

Saturday, October 15, 2005

Eso ... eso... eso...



Fue una extraña venganza, y ella nunca lo sabría. Hace meses que los caracoles la preparaban y esperaban noche a noche, el momento exacto para hacerla caer y sufrir.
Pero si nos ponemos a pensar minuciosamente, ellos se estaban vengando de la persona equivocada, porque ella sufría cada vez que oscurecía y alguien mataba a un caracol. Hasta parece que había desarrollado un sexto sentido especial para no exterminarlos y se agachaba, y los corría y los salvaba, alterando considerablemente el normal desarrollo de la cadena alimenticia...
Bueno, el asunto es el siguiente... ella venía acercándose, como siempre, por la calle lateral, con cuidado, para no pisarlos; pero ellos tenían todo planeado: cuando doblara, ya no habría luz suficiente como para que viera nada, y ahí ellos actuarían, se esconderían tras las hojas y pondrían en el camino unas cuantas papas fritas, esas con ondas, que suenan como caracol cuando uno las pisa, sobre todo suenan a caracol recién nacido, con dos o tres salidas nocturnas a su haber...
Ella pasó, los pisó, gritó horrorizada y se desmayó (dudo que haya sido por los caracoles, tal vez había tenido una baja considerable de azúcar, o era sensible, o estaba embarazada, o estresada, quién sabe, la cosa es que se desmayó).
Por su parte, ellos comenzaron a reírse, a revolcarse de la risa, pareciese que se deshacían en la espuma de tanta carcajada, porque por fin se habían vengado de la humanidad... En eso se dieron cuenta que la niña no reaccionaba y curiosos y “veloces” se acercaron hasta ella. ¿No será mucho?, pensaron... La cuidaron por unos minutos y decidieron marcharse. Fue en eso cuando algunas personas se acercaron, ellos sí, raudos y “veloces” hasta la niña, y tate, sin querer, pisaron a uno cuantos caracoles, cual jugada del destino...
Hoy los caracoles, son más precavidos aún, y tratan de pasear muy muy muy tarde, cuando ya no queda nadie, o casi nadie por la calle. Y la niña, pasea con anteojos, esos que debiera usar siempre, para ver el nombre de las calles, las micros y tal vez los caracoles...
Y qué desprendemos de todo esto? Que como dice el chavo del 8, "la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena..."

Monday, October 10, 2005

Cuento de hadas...


Cuando se vieron, el amor fue casi instantáneo. No pensaron mucho en lo que el resto iba a opinar y decidieron amarse libremente. Como vivían en las afueras de Santiago, no tenían problemas ni debían andar ocultándose por ahí.
Hubo veces que se dejaron ver por entre los matorrales, amándose salvajemente, rápidos, como si el mundo los fuera a aplastar...
Y así fue pasando el tiempo, y el amor, y llegaron súbitamente los hijos, muchos, 7 para ser exacto, porque ella era muy fértil...
Pero no importaba nada, ellos se amaban una y otra vez, y lo seguían haciendo cada vez que podían, los hijos debían aprender a vivir en un mundo hostil, así que tenían que esperar...
Pero una madrugada, en la que ellos se habían escabullido para estar solos, sintieron unos pasos quietos en las cercanías y un golpe sordo. Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
- Papá, papá, ¡¡¡¡mira!!!!, cacé un conejo, pero el otro se alcanzó a escapar

Dos veces dos vasos


- Quiero a mi mujer, tráiganla
- Cálmese señor, su mujer está por llegar
- Pero no, es que la quiero ver altiro
- No se agite, señor, ya le dije que viene en camino
- Usted no entiende nada... además para algo pago una clínica, para alegar lo que se me antoja
- Bueno señor
- No me diga bueno
- Bueno señor
- Uyyyyyyyyyyyyyyyyyy
- Lo siento, señor. ¿Necesita algo?
- A mi esposa...
- Está bien, señor
- Grrrrrrrrrrrrr
- Lo siento señor....

Se necesita a la doctora Elizabeth Alan en la sala de tratamientos intensivos.

- Lo siento, señor, me están llamando
- ¿Y mi esposa?
- Viene en camino
- Mmmm.

Tuuuuut tuuuuuuuuuut tuuuuuuuuuuuuuuut tuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuut

La doctora Elizabeth Alan, urgente a la pieza 26, se necesita a la doctora Elizabeth Alan, urgente a la pieza 26

- Por favor , déjeme entrar
- No puede pasar nadie, se ha presentado una complicación
- Pero si es mi esposo
- Le sentimos, nadie puede entrar
- Necesito verlo y él me necesita
- Irene, llama a seguridad, que saquen a esta señora.
- Mi amor, resiste


- Pero qué paso, si hace dos minutos lo dejé bien
- No sé
- Vamos a reanimarlo, córranse para atrás
- Uno, dos, tres
Gjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj
- Otra vez, uno, dos, tres
Gjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj
- Uno dos tres
Gjjjjjjjjjjjjjj
- Doctora, deje al pobre anciano, y vaya a avisarle a su familia
- Hay solo una niña afuera

- Hora del deceso 07.04 AM.


- Señorita, qué parentesco tiene con el señor
- Soy su esposa
- ¿Cómo su esposa? Bueno, disculpe... Su esposo acaba de fallecer
- ..................
- ¿Puedo hacer algo por usted?
- Sí, tráigame un vaso de leche

Habráse visto


Desde que nos cambiamos de casa todo es distinto. La gente se detiene a mirarnos y de vez en cuando esboza una sonrisa, como si les cayéramos en gracia. Pese a don Roberto, mi súper “jefe”, la verdad es que me siento como se dice literalmente, “cagando fuera del tiesto”. Mi familia y yo, no estamos a gusto aquí.
El DON, como le decimos de cariño, es bastante condescendiente y se preocupa de la salud y bienestar de todos sus “empleados” o inquilinos como dice él. Debe ser por la edad... Es un buen hombre, don Roberto, se le nota. En la mañana pasa a saludarnos y nos trae desayuno, a todos... Actitud como esa, habráse visto... y luego se va. Su esposa Lucía también es un amor, y nos saluda a cada uno, se sabe los nombres, habráse visto cosa igual, pero bueno... Uno nuca sabe con quién se va a encontrar...
Tengo ganas de hablar con don Roberto, me he sentido mal, y mi esposa y los niños tampoco andan muy bien. Cuando pude concretar la cita con don Roberto, casi se cayó de espaldas, me dijo, “¡Pero muchacho! ¡¡¡Qué color tienes!!! ¿Y tu familia está igual?”
No alcancé a decir ni pío, cuando estábamos buscando a la Iza y a los niños... Cuando los encontramos, la escena fue devastadora, los niños habían muerto, estaban tiesos, con la lengua verde y rígida... El DON se puso a llorar amargamente y no pude hacer otra cosa que mirarlo. Nos quedamos todos en silencio, como en una especie de shock, subimos al auto y nos bajamos hartos kilómetros más allá.
- Discúlpenme muchachos, ustedes nunca debieran haberse venido conmigo. Los dejo en libertad...

- Roberto, mi amor, ¿qué hago con las almejitas del acuario?
- Mmm... Bótalas...

Sunday, October 09, 2005

Cosa de trajes


Hoy lo vi. No era el mismo que hace algunos años atrás. Tal vez por la época (octubre y no diciembre), las circunstancias, o el trabajo... quién sabe... Llevaba un traje de esos que usan los topógrafos, naranjo chillón, con franjas amarillo fosforescentes.Como le daba el sol, andaba con unos anteojos oscuros y un casco blanco. Se veía tan distinto, pero era él...Si hubiera podido bajar de la micro, me hubiese lanzado a sus brazos como antes, me hubiese sentado en sus piernas y dejado cobijar, querer y adorar.Él fue el hombre que cumplió todos mis sueños, con él, mis deseos se hicieron carne...MI inocencia florecía cada vez que lo veía...Luego, así de repente, me hicieron creer que estaba loca, que él no existía, que todo era una invención, y me alejaron...Nos alejaron...Me faltaban sus rodillas.Me faltaba su barbaMe faltaba su trajeMe faltaba su calorY por sobre todo, me faltaba su sonrisa, cuando me decía al oído, jo jo jo, feliz Navidad

Saturday, October 08, 2005

HIP HIP HIIIIIIIIIIP


Ahí está el truco
Yo te quiero y tú me quieres, pero siempre y pase lo que pase... Y si algo sale mal en el camino, podemos ocupar todos los pecados y los defectos del universo para aprender de ellos, y volver a querernos, ahi está la gracia...
Porque cuando uno dice para siempre, es para siempre...
El punto es que no sé cómo decirlo... y cada vez que empiezo, me da un ataque de hipo que no cesa hasta que lo olvide
Y mientras lo voy olvidando, me van olvidando a mí...
He ahí el punto...
Nadie quiere querer a una mujer con hipo

Saturday, October 01, 2005

tres ases y un par de sietes


Siempre pensaba que nuestros ángeles iban a estar jugando a las cartas mientras nosotros nos arreglábamos. Los veía claramente en el cielo, en alguna nube, esperando y comentando.... Lo más trágico de todo esto, es que muy a su pesar, comenzaron a hacer trampa una y otra vez para que no se acabara el juego. Y fue así como fueron aprendiendo a mentir y a perfeccionar las técnicas del engaño. Entre tanta luz artificial y humo, de cigarros varios, las alas se les fueron percudiendo, y ya no parecían tan celestiales los angelitos éstos, se veían desgarbados, malogrados, y desaliñados. Si yo me hubiese encontrado con uno de ellos en la calle, jamás lo contrataría para que me cuidara la espalda, ni nada en realidad. Gracias a ti y a mí, fueron empeorando la calidad de las futuras generaciones de ángeles, que se dedicaban a observar y seguir el ejemplo de los “alguna-vez-mejores-ángeles-del-cielo-y-sus-alrededores”...Y todo por esa fe ciega, (digna de un ángel), de que alguna vez tú y yo nos reconciliaríamos.

No hay peor ciego que ...


Y así fue. Todas se casaron y fueron relativamente felices.
Mientras yo esperaba a que llegara mi príncipe, porque así decían las cartas. Él llegaría, me vería y sería fulminante, absolutamente irrevocable y fulminante... Dijo la bruja que eso se llama "estar predeterminados". Hoy tengo 83 años y 1543 dudas que me susurran que los príncipes tal vez no existan y para colmo no son azules...El único hombre que recuerdo llegó a mi puerta, fue un mendigo, que me miró, sonrió y cayó desmayado. Y yo como buena mujer de bien, grité y lo corrí a escobazos.
Mire que venir a desmayarse en mi puerta el viejo picante...

A las pailas con lo de descansa en paz


- Siento que las manos no me funcionan como antes, mira
- Eso siempre pasa, quédate tranquilo. ¿Cómo vas con lo del cajón?
- Ahí. Más o menos. No logro romperlo bien. Y la madera, así como voy, se va a convertir en abono para el día del jucio final. A propósito, ¿tendremos que trabajar ese día?
- No lo sé
- Sabes, jamás pensé que tuviéramos que seguir trabajando, después de todo...
- Para que veas, así no más son las cosas...
- ¿Y eso de descansa en paz y todo eso?
- Es sólo un slogan publicitario
- Mmm
- ¿Te ayudo?
- ¿No gracias? Me sirve para espantar a los gusanos

Sunday, September 25, 2005

OLOR A LECHE


Siempre la espero
Puedo pasar todo el día abajo para que ella salga
Es tan joven que me asusta
Y yo tan viejo que me caigo a pedazos
Hoy está feo
Tal vez no salga
Siempre me saluda con una sonrisa
Y sus dientes chuecos se ven tan armónicos en su carita de leche
Es linda
Parece buena
No baja los ojos
Los mantiene bien en alto para no caerse, me imagino
¿Cuántos años tendrá?
¿Será una niña, habrá ingresado a la universidad?
¿Algún profesor se habrá enamorado de ella?
O será que es invisible…
Ahí viene, lleva a su perro en brazos para que no la multen
Y no sabe que hay mil perros hediondos que han meado este jardín pero no importa
Ella lleva al suyo en brazos
Ahí viene, me saluda
Ahhhhhhhhhhhh el corazón se me desboca
Ya se fue

… No soy el único al que saluda…
Por la mierda…

Se demora entre 7 y 23 minutos en pasear a su perro
Mientras yo me congelo o me muero de calor, esperándola
Debe tener buenos sentimientos
Porque siempre le habla a su perro
Y me saluda
Y da las gracias cuando le afirman la puerta
Tal vez es sólo educada y en el fondo es como las otras
Las otras…
Sólo sé que no me recuerda a ninguna,
Por lo menos no hasta ahora
Mi cuarta mujer, me diría que soy un decadente
Un hueón de mierda, que quiere agarrarse a una niñita
Pero no quiero eso
Sólo me gusta verla cuando pasa
Lo malo con todo esto, son los días de lluvia
Porque ella no saca a su perro y yo no la veo
Y mientras más llueve, menos la veo
Y más aumenta mi desazón o mi amor por esa carita de leche
¿Qué hará?
Tiene pinta de …. Nada
Cualquiera se reiría si escuchara eso
Pinta de nada
Claro está que no es una ejecutiva ni trabaja en un banco
Tiene sus pantalones rotos
Y por lo que veo
Lo que más busca es ser invisible
Usa una parca que la podría cubrir a ella y a dos más
Siempre anda desordenada, como si eso la protegiera…

A veces me dan ganas de acercarme y abrazarla
Aunque su famoso perro me mordiera.
Hasta ahí no más llegaría
Porque no digamos que gozo de muy buena salud
Hoy por hoy, odio menos estos edificios y esta gente
¿Será por ella?
Esta niña ha revolucionado mi vida
Hace olvidar cómo me cuelgan las arrugas
Y todas las mujeres y amigos que he enterrado
Lo poco que me gustan los animales
Y lo ingrato que son mis hijos ¿cuántos son?
perdí la cuenta entre tanta mujer y tanto amorío…

A veces la imagino en mi casa de isla negra
Recostada a mis pies, leyendo
Y yo feliz de tenerla cerca
Con su olor a leche
Pero no es así
Ella nunca irá conmigo a isla negra
Ni siquiera tengo la casa
Pero bueno…

El otro día Ricardo, un buen conocido me preguntó que qué hacía abajo con este frío
Cuando justo la vi pasar
Y deje de oírlo
Y las arrugas fueron desapareciendo
Y fui joven de nuevo
Ricardo quedó estupefacto
Y me dijo qué te pasa hueón, pero yo estaba mirándola
Esperando su sonrisa
Su hola de siempre
¡Ah no! Este hueón está loco…
Y le dije “mírala, mírala hueón”
Y ya había desaparecido…
Es ella hombre, va a volver dentro de poco
Tienes que verla
Y luego miré mi reloj y le dije
“a más tardar está aquí a las 11:52”
Y él sólo me respondió con un “esto es grave”
Pero luego cuando la vio
Quedó igual que yo
Me dijo que era linda, extrañamente linda y diferente
También me dijo que era un viejo verde
Que tal vez estaba en el colegio
Pero no importó.
No estaba loco
Era linda y no era invisible como llegué a creer

A veces nos sentamos los dos a esperarla
Es cómico
Y sólo para verla un segundo

Estoy empezando a desesperar
Con estas lluvias hace como cuatro días que no la veo
¿Cómo puede ser tan inconciente?
O inocente
¿Que no ve que la espero?

Él otro día cometí una barbaridad
Ella iba saliendo como siempre
Con su perro
Que por lo cierto es perra
Y no pude evitarlo
Corrí hacia ella como un trastornado
Y le pregunté que cómo se llamaba el perro
Y ella
Y me respondió
Hasta el nombre del animal ese es como ella
Enternecedor
Odiable
Adorable
Y luego le dije que si era soltera
Que cuantos años tenía
Si tenía hijos o estaba casada
Ella me miró extrañada
Le pregunté si tenía 15 y sonrió
Pero yo lo tomé como una burla
¿Cómo podía ella burlarse?
Me dijo que tenía 26 y le dije mentirosa
Lleno de rabia
Y ella se asustó
Le pregunté en que año había nacido, para pillarla
Y me respondió casi automáticamente que en el 79
Era verdad… y yo un imbécil
La asusté
Para colmo no pude evitarlo
Y la jalé del brazo hacia mí
El perro/perra no se movió y ella se quedó atónita mientras la olía
Todo fue tan rápido…
Ella trató de hacerme una mueca de cortesía
Pero vi que sus ojos comenzaron a nublarse…

Ella se fue como siempre a pasear a su perro
Y yo me quedé ahí
Con ganas de morir y llorar amargamente por lo que había hecho
Había espantado a la niña
La niña de la perra
La niña sin tiempo
Que convertía mis arrugas en girasoles
Y mis años en alegría

Hace como una semana que no sé nada de ella
Parece que se fue
No hay perro
No hay ella
No hay nadie
En la conserjería me preguntan qué me pasa
Que si necesito ayuda
Y yo les digo que ya va a pasar
En eso me preguntan si necesito algo
Y les sonrío
Y les digo que sí
Les pido, si pueden, me traigan un vaso de leche
Y se miran extrañados
Y me lo traen
Y lo huelo
Y es verla a ella
Porque cuando la tomé para olerla
Olía a leche

COMENTARIOS DE CUIDAD

Dicen que tengo la lengua larga... (podría ser libélula o mariposa).
Que tengo los ojos de almendra (Tal vez salí de un nogal)
Que mis manos son pequeñas (podría ser un enano)
Que todos somos gorditos... (podría ser un globo)
Pero nadie le apuntó...
Sólo tengo Síndrome de Down

REBELIÓN DE LOS HOMBROS ABUSADOS

Suele suceder...
Suelen tener “menos espacio” del que existe...
Suelen ser empujados “más de la cuenta”...
Suelen frotarse contra nuestros hombros... SONRIENTES

Algunas solíamos sonrojarnos, callarnos y avergonzarnos...
Otras acogerlos, aceptarlos, amarlos. Ya no más...
Mis hombros cansados de tan tórridos romances, un día me susurraron una dulce venganza: tejer en las micros.

ESTRATEGIA 26

Sus canas me ponen en alerta. El cansancio me dice que las ignore. Sus ojos se fijan en mí suplicando: “levántate, mírame, conmuévete”. Mis ojos lo evitan. El metro hace un movimiento brusco y nos asustamos. Alguien se apiada de su vejez y mi hastío y se levanta. Ya tiene un asiento. Queda frente a mí, sereno. Me mira. Lo miro. Mantenemos las miradas. Sonríe. Abro mi mochila y cojo una mandarina recién nacida y se la ofrezco. Sonríe. Quedamos a mano.
... El viejo truco de la mandarina...

PLAY
El dibujante contemplaba mudo a la que fue su amada. Dibujaba ahora procurando mantenerse impávido ante la devastadora escena.

Y ahí estaba ella, con su cuello abrazado por un collar de alambre de púa que la sostenía fuerte, muy fuerte contra el techo: se podían apreciar todas las incrustaciones en su hermoso pelaje color aceituna. ¿Habrase visto una obra póstuma más bella?

La sangre había rozado y pintado su cuerpo desnudo. Parecía que había algo de gracioso en todo esto, en este cuento, en este poema, en estas palabras...

Ella y el hijo que nunca nacería ...

Su cuerpo gira y gira como si estuviera en una hermosa cajita musical. Y sus pechos danzan y danzan como si no estuvieran muertos.

¡ Qué difícil para él poder dibujar todo esto, poder poner en un papel la historia de un amor que nunca existió y que nunca sería!

Hasta la poza de sangre que se absorbía en la alfombra parecía no ser más que otra pintura derramada.

... ¿ Es que acaso nunca dejará de dar vueltas? ¿Es que acaso nunca va a morir?

Su cara, su cara... su hermosa cara seria, y ni una muestra de dolor. ¿Es que acaso siempre lo esperó?

Toda ella desnuda girando y girando. Toda ella desnuda, los ojos cerrados para no mostrar su color. Toda ella desnuda desangrándose... Y ese pelo que no volverá a crecer, y esos ojos que no volverán a mirar. Y esa boca que no volverá a suplicar. Nunca.

Pintarla en el papel se ha vuelto demasiado devastador. Él no puede dejar ese cuerpo así, tan desnudo : ella será la tela y las alas que lleva atornilladas a su piel las herramientas.

Esta es la historia de un hombre-ángel asesinado. Es la historia de un ser lastimado, herido, entregado ...
Esta es la historia de una mujer que nunca fue mujer, y un ángel que nunca fue ángel. Esta es la historia de un asesinato ...

REW
- Píntame por favor, no quiero que me olvides.
- No digas estupideces y vamos a dormir.
- No puedo, necesito que me pintes con los ojos abiertos, ahora.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás llorando?
- Nada.
- Tengo algo para ti, pero no llores.
- ¿Para mí ?
- Sí, mira, ven...

Avanzaron por aquel viejo taller en penumbras. No hacía falta luz para caminar por ese suelo tan conocido, tan trabajado, tan amado.

- Mira.
- No quiero ver, tengo miedo; y más encima aún no me pintas.
- Lo hice yo, es para ti, ábrelo. ¿Qué te pasa?
- Me duele mucho. Además, sigo sangrando. ¿Por qué?
- Es normal, tontita, ya te lo he dicho mil veces.
- Pero, me duele mucho... Mira, dame tu mano, ponla aquí, ¿ves? ¿no sientes? Hay algo aquí dentro, algo que se mueve y quiere salir. ¡Ay !, me duele mucho. Abrázame.
- Ya, tranquila. Estás ardiendo de fiebre. Amor, ¿qué tienes?

Ella cayó. Se desplomó en sus brazos como un peso muerto, como una caricatura en blanco y negro, sin color, sin habla, y casi sin pulso.

- Amor, despierta, reacciona por favor; contéstame, ¿qué te pasa?

En ese instante se percató que por entre las piernas de su hermosa y débil amante, se deslizaba un pequeño y sangrante brazo, un pequeño y sangrante brazo que no tenía razón de ser: nunca nadie la había tocado...

- Tranquila mi amor.

Él, aún incrédulo de todo lo que sucedía, tomó con sumo cuidado aquel delicado bracito y jaló. Ese brazo traía consigo un cuerpecito pálido, pequeño y con un enorme par de alas en la espalda. Estaba muerto. El primer hombre-ángel de la tierra... y muerto.
- Aguanta amor mío. No me dejes aquí.

Ella aún en sus brazos, respiraba muy queda; ya casi no tenía fuerzas para abrir los ojos y ver a ese niño. Él la apretaba y la apretaba, muy fuerte - qué iluso - como si así pudiera retenerla.

...¡Maldita la que te seca los labios y te cierra los ojos, mi amor, maldita la que te pinta ojeras en la cara!

Volvió a despertar, lánguida a decir basta, los labios partidos, las manos húmedas.
- Amor... píntame...
- Sí mi amor, pero antes mira tu regalo: Yo lo hice para ti, era lo que tanto querías, son tus alas, mi amor.
- Gracias ...
- ...
- No llores. Pónmelas.
- Pero mi amor ...
- Pónmelas, por favor.

PLAY
... Y fue así como mi ángel murió. Con un par de alas atornilladas a su espalda.
Todos creerán que yo la maté, que soy un asesino, pero no es así. Ella no lloró. Tal vez ni siquiera sintió los fierros penetrándole los huesos.

... Aún no entiendo por qué se colgó, toda ella y su sangre son la parodia de una gran historia, de un gran suceso: nuestra pobre vida y nuestro gran amor.

... No soy un asesino, yo no la maté, yo no los maté.

... Dos ángeles para un pobre hombre que no sabe hacer otra cosa que pintar. Esta será mi primera y última gran obra. Aún no sé cómo se titula...

- Espérame, amor, voy por las pinturas.

... Es difícil pintarte en penumbras, sobre todo si no dejas de girar. Mira tu cuello amor, si hasta la sangre cae armónicamente por tus hombros, como si te arropara del frío. Deja de girar. Por favor, ¡basta!

... Afuera está lloviendo, amor, son un cuarto para las dos de la mañana y tú ya no estás.
¿ Te acuerdas cómo te gustaba la lluvia? ¿Cómo nos gustaba desnudarnos y correr a la azotea a bailar? Hasta que un vecino celoso y morboso nos acusaba y debíamos volver a casa, a casa...
- Dime amor, ¿fui yo? ¿Fue por mi culpa que todo esto termino así? ¿Fui yo el que te arrancó a sangre fría eso que llaman ilusión? ¿Fui yo?
- Perdóname.
... Las luces de afuera le dan sombra a tus párpados, a tus pechos, a tu ombligo muerto.

- ¿Por qué no me llevaste contigo? Fue por lo ciego, ¿no es cierto? Por lo incrédulo. Ahora que lo pienso, algo tenías de ángel, algo muy tuyo, algo que ya no está. Hiciste tanto para demostrármelo y yo nunca lo vi, el muy ciego, el muy imbécil, el muy hueón...
- ¿ De qué me sirve todo esto ahora si estás muerta?
¿Cómo no me di cuenta? Era todo tan obvio. El aura con que jugabas, el destino del que te mofaste tanto... Quedaste al descubierto, esbozo de ángel, al descubierto, pero tarde, tarde y lejos... Ay, amor, si toda la humanidad estaba a merced de tus ojos.

- ¿Fue por eso que tenía que pintarte en ese ahora?
... Tú y tu amor único por cada cosa
- Dime qué hago ahora. Dime. ¡Deja de danzar!
- O es que acaso, ¿no quieres morir?

... ¡Qué asco de mundo en el que me dejas!... Un mundo que espera siniestramente a que por fin un ángel muera...
- ¿Por qué no me llevaste contigo?
¿Qué puede hacer un pobre hombre como yo con dos pares de alas si no pueden volar; con un par de cuerpos que no quieren vivir, que vinieron a este mundo a que alguien los matara, a que alguien los asesinara.

Están tocando la puerta, debe ser el vecino que ya te vio colgando del techo, el mismo vecino sapo de siempre. No le pienso abrir, no por ahora. Me pediste que te pintara, amor, y lo voy a hacer. Perdona la tardanza. ¿Qué colores quieres? Qué pregunta... El azul, por supuesto. El azul de tus ojos, de tus actos, de tus alas. Son unas alas post-modernas, ¿sabías?
... Ay, amor, cómo me duele todo esto.

... Parece que el vecino va a echar abajo la puerta. Debe ser bastante llamativo ver un ángel desnudo y colgando del techo por la ventana, sobretodo si ese ángel tiene la cara, el cuerpo, el pelo y todo lo de tu vecina. No lo había escuchado. Dice que soy un asesino, que estoy loco, que va a llamar a los pacos, bueno, no dijo “pacos” precisamente, dijo “policía” como buen ciudadano que es, pero, qué importa ahora, ¿no es cierto amor?

¿ Quién se cree Dios para traerte ante mí y luego arrebatarte?
... Como si yo de verdad mereciera todo esto.
- Has dejado de sangrar. Podría pasar noches enteras buscando como en las nubes, formas en tu cuerpo y años enteros llorando por tu traición, por haberme abandonado.
... Te fuiste, quizás, a qué Edén, o a qué infierno, y me dejas aquí, tan miserable y mediocre como siempre, tan solo, tan “humano”.

... El vecino dejó de chillar. Parece que se aburrió y se fue. Qué bueno, porque lo encontraba bastante inoportuno. Si lo pudieras ver, si pudieras por un momento abrir tus ojos, te darías cuenta de lo patético de esta escena. No dejo de hablarte, incluso hago pausas por si me respondes; y cualquiera se daría cuenta que estás muerta.

Ya van a ser las cuatro y aún no termino tu pintura; he prendido todas las velas del
taller, una a una , cada una con un pedazo tuyo que se consume, que se hace trizas.

... Aún no entiendo por qué viniste a mí... ni menos por qué te fuiste.

- ¿No escuchaste nunca acaso el dicho que dice “al que da y quita le sale una corcovita”? Pensándolo bien, no va contigo porque de esa joroba te habrían salido alas, las una y mil veces que me abandonaras.

... Si estuvieras viva, yo sé que cambiarías toda esta monstruosa situación; tú definitivamente estarías danzando en una cajita musical con un collar de flores, y no de alambre, coronándote el cuello.

... Tú y tu devastadora capacidad de volver todo terriblemente hermoso. ¿Te había dicho alguna vez que te amo?

... Así como cuando llegaste aquí y tuviste que aprender a hacer todo por primera vez, estoy yo. Aprender a no verte por primera vez, aprender a no sentirte, aprender a extrañarte, a cocinar sólo, a dormir, a no ver la tele. ¡Qué implacable te has vuelto... qué implacable y definitiva...
¿De qué cuento te sacaron? ¿Por qué me haces creer que todo va a pasar, que vas
a abrir tus ojos de tempestad y te vas a lavar la sangre que te abriga el cuello en la
antigua tina con patas de león? ¿Por qué me haces creer todo esto, si no vas a despertar?.

- Ya está, mi amor, estás lista. Tu cuerpo es el paisaje por el que nunca navegaré, está el hombre-ángel, hay hielos y desierto, (es para que te sientas como en casa), están tus sueños mi amor, estamos tú y yo; está todo ahí, impregnado en tu cuerpo color aceituna, está todo ahí, teñido de azul y sangre, de amor y muerte ...

- Volvieron amor, volvieron.

- Echaron abajo la puerta.

- ¡¡¡ No, no, nooo ! ! !
- No la toquen, aún no está seca, no la toquen, suéltenla.
- ¡ Por la cresta! ¿qué es esto... ?
- Suéltenla, suéltenme.
- Señor Guayasamín, tiene derecho a permanecer callado, todo lo que usted diga puede ser usado en su contra.
- Pero, si yo no la maté...